lunes, 15 de abril de 2019

Nodrizas pasiegas de la Familia Real española; algunas fotos más

En mi anterior post de fecha 7/03/2019, ofrecía la imagen del infante D. Gonzalo de Borbón y Battenberg, con su nodriza pasiega. Casualmente en estas últimas semanas han llegado a mis manos algunas fotografías más, en formato tarjeta postal fotográfica, o tarjeta fotopostal privada (de ambas formas se denominan entre especialistas y coleccionistas), todas ellas con diversos miembros de la Familia Real española. En la primera de ellas, que vemos a continuación, aparecen tres nodrizas con traje pasiego que tienen en sus brazos a sendos infantes. Se trata de una foto de familia de protocolo, con todos los miembros de la Familia Real ataviados con sus mejores galas, y aparentemente en el mismo salón con tapices del Palacio Real, en el que se fotografió al infante D. Gonzalo.

La familia Real Española, circa 1914, por el fotógrafo Christian Franzen
Veamos a continuación algunas imágenes ampliadas de las tres nodrizas que aparecen en la imagen, de izquierda a derecha.








La imagen que se muestra a continuación está obtenida en el Palacio de la Magdalena de Santander, posiblemente también en 1914. En ella aparecen los infantes, con algunos primos y una nodriza, aunque es este caso el traje es de menos ceremonia, como corresponde a la escena, mucho más informal, y alejada del boato de la anterior foto protocolaria de familia.

Los infantes, con sus primos, y una nodriza. Palacio de la Magdalena, Santander, circa 1914. Autor desconocido
Como ya se indicaba en el post anterior, el traje regional de pasiega acabó identificándose con el de nodriza. El hecho de tener una nodriza pasiega pasó a considerarse un símbolo de estatus entre las familias distinguidas, hasta el punto de que no todas las nodrizas que vemos con traje pasiego, eran realmente pasiegas.

Y como siempre, si alguien puede identificar a alguna de estas nodrizas, agradeceré cualquier información al respecto.

Un ejemplo humorístico de la identificación entre el traje regional pasiego, y el uniforme de nodriza, es la siguiente fotografía de feria, con una escena de nodriza con el niño, y el soldado que la corteja.

Fotografía de Feria, años 20, autor no identificado.

 Al tema de los fotógrafos de Feria y minuteros, he dedicado en esta bitácora los siguientes post:
- Minuteros y fotógrafos de Feria. Otra historia de la aviación, de fecha 21/07/2016.
- Fotógrafos de Feria y humildes minuteros (I) de fecha 8/12/2011.
- Fotógrafos de Feria y humildes minuteros (II) de fecha 11/12/2011.

jueves, 7 de marzo de 2019

Una pasiega, nodriza real del infante don Gonzalo de Borbón y Battenberg

Coincidiendo con la celebración del día de la mujer, muestro esta fotografía de una nodriza de la Familia Real, ataviada con su traje de gala de pasiega, con todo el lujo que correspondía al rango de la casa en la que trabajaba. La fotografía está realizada en uno de los salones del Palacio Real ante una pared recubierta con tapices. El trabajo como nodrizas en las casas de la nobleza y la burguesía, era ocupación habitual entre las campesinas de las comarcas pasiegas, que gozaron de gran reputación en este oficio, y que pusieron de moda su indumentaria tradicional que pasó a estar asociada a su trabajo, identificándose el traje de nodriza, con traje de pasiega, y rivalizando las casas de postín en la elegancia y adorno del traje de sus nodrizas. De hecho, los retratos de estudio de nodrizas pasiegas con el niño que criaban, se convirtió en un género en sí mismo, del que se conservan numerosos ejemplos en distintas colecciones.
A costa del sacrificio de abandonar su familia y sus hijos, para criar los de otros, muchas nodrizas pudieron sacar adelante a su prole consiguiendo empleo para sus maridos, y para sus hijos, convertidos en "hermanos de leche" de importantes personajes.

El infante Don Gonzalo de Borbón y Battenberg en brazos de su nodriza pasiega, Palacio Real de Madrid, 1914. Postal fotográfica, sin indicación de autor, pero con la mención al dorso "Depósito Cra. de S. Jerónimo, 36"

La fotografía muestra de la presentación a la corte del infante Don Gonzalo de Borbón y Battenberg, el menor de los hijos de los reyes de España, que nació en el Palacio Real de Madrid el 24 de octubre de 1914. Lo sostiene en su brazos una niñera pasiega, que no he conseguido identificar, pero quizás alguno de los lectores de esta bitácora me pueda ayudar a identificar tanto a la niñera como al fotógrafo. A lo largo de los años, son numerosas las postales fotográficas que he encontrado relativas a actos en los que estaban presentes miembros de la Familia Real con el sello húmedo que aparece en ésta "Depósito Cra. de S. Jerónimo, 36", y en algunas además con otro sello húmedo que indica "Prohibida la reproducción", pero no se indica el fotógrafo. Supongo que se trataba de algún fotógrafo oficial de la Familia Real, dado que las fotografías que tengo son tanto de actos en Madrid como en Santander durante los veraneos.

El infante Don Gonzalo de Borbón heredó la hemofilia de su familia materna, y murió en Suiza a los 19 años de una hemorragia abdominal, como consecuencia de un leve accidente de automóvil en el que aparentemente no había sufrido heridas. 

Reverso de la fotografía anterior.

Actualización de 08/03/2019.- Según me indica Amaya Medina, persona experta en todo lo relacionado con el traje regional de Cantabria, hay un poco de lío con las nodrizas de los hermanos Borbón Battemberg. Puede incluso que la de la foto no sea cántabra. Se  sabe que Constantina Cañizo, de Miera, fue nodriza de don Juan de Borbón, Rosalía Sanz, de Pisueña, lo fue de Alfonso Pío, y Maria Teresa Penagos, de Totero, también se dice que fue nodriza de Jaime, pero no tiene la seguridad de quien es la de la foto, que tal vez podría tratarse de María Sierra, de Torrelavega, que también se le atribuye a Don Jaime, pero los autores que ha consultado no se ponen de acuerdo. 

miércoles, 27 de febrero de 2019

La España de Laurent (1856-1886)

El Ministerio de Cultura y Deporte, a través del Instituto del Patrimonio Cultural de España, organiza, con motivo del Año Europeo del Patrimonio Cultural, la exposición "La España de Laurent (1856-1886). Un paseo fotográfico por la Historia", La muestra podrá visitarse hasta el 3 de Marzo en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y sin lugar a dudas es una cita obligada para los amantes de la fotografía histórica.

Tal y como se indica en el díptico de presentación de la exposición, su trabajo abarcó distintos campos: "Su actividad como retratista dio lugar a un archivo extraordinario de la sociedad de su tiempo, tanto en lo que se refiere a la gran cantidad de personajes retratados, como a la calidad de sus obras y a la amplitud social que abarcó: desde los tipos populares hasta la aristocracia social e intelectual del país, incluyendo a las altas personalidades del gobierno y a la misma familia real. Al tiempo los géneros temáticos de su fotografía se multiplican, como lo hacen también los formatos y características de los productos que comercializa: reproducciones de obras de arte antiguo y contemporáneo; series de los fondos del Museo del Prado, de la Real Armería, del Museo de Bellas Artes de Sevilla o de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando; reportajes de la construcción de las líneas ferroviarias y de otras grandes obras de ingeniería a lo largo y ancho del país; colecciones de temática taurina, circense y teatral, panorámicas de ciudades y colecciones de monumentos, series de tipos populares de las provincial de España..."

Además de sus grandes trabajos y de las colecciones citadas Jean Laurent introdujo diversas innovaciones técnicas, como la invención del papel leptográfico en colaboración con el también fotógrafo José Martínez Sánchez y en la web histórica de la Oficina Española de Patentes y Marcas se recogen a nombre de Juan Laurent dos privilegios de invención de 10/07/1855 y 29/08/1856 de Procedimiento para dar colorido a los retratos, vistas y cuadros de todas clases ejecutados por aparatos fotográficos, y un privilegio de invención de 12/12/1864 de Aplicación de la fotografía a los abanicos.

Hoja de álbum, con vistas de Santander, Toledo, El Escorial, Gijón y Covadonga. J.L. & Co. Deposé.


Al hilo de su exposición, y como complemento a la visita. voy a fijarme aquí en algunas obras menores y anecdóticas en el conjunto de su producción, pero que reflejan su amplia visión comercial a la hora de utilizar el extenso fondo de imágenes de la Casa Laurent.

El descubrimiento en una de las vitrinas de la exposición de un hermoso abanico con su barillaje decorado con fotografías coloreadas de toreros, me hizo recordar tres hojas de un antiguo álbum que hace años compré en una librería anticuaria de Madrid, y que reproduzco a continuación. Las hojas las encontré ya separadas y nunca he tenido ocasión de ver el álbum completo, por lo que desconozco que otras vistas incluía en sus hojas, cada una de las cuales incluye cinco o seis vistas

La ventana de cada hoja presenta un fileteado en oro, al igual que la orla exterior de las fotografías, y el canto de las hojas está marmolizado, lo que hace suponer que el álbum original era un artefacto fotográfico de gran lujo, destinado a un público minoritario de alto poder adquisitivo.

Hoja de álbum, con vistas de San Sebastián, Bilbao, Burgos, Salamanca y Valladolid. J.L. & Co. Deposé.


Hoja de álbum, con vistas Lisboa, Praca de D. Pedro IV, Praca do Commercio, Igreja da Baltalha, Rua do Ouro, y Estatuas del Duque da Terceira y General Marqués de Sa Bandeira. J.L. & Co. Deposé.


Hoja de álbum, parte trasera donde se observa la rendija por la que se  introducía la fotografía.
También fue un producto de gran lujo el abanico al que antes hacía referencia, que se muestra en la Exposición, y que se conserva en el Museo del Romanticismo. Este tipo de objetos de lujo, artefactos fotográficos, o como queramos denominarlos, se ofrecerían como complemento en la tienda que tenía en el estudio, donde además de retratarse, se podían adquirir los retratos de personajes famosos, o las vistas fotográficas que anunciaba en los catálogos que periódicamente publicaba y actualizaba. Las hojas de álbum muestran la palabra Deposé, por lo que hemos de suponer que también fue depositada patente del mismo, aunque en este caso no aparece en el registro histórico de la Oficina Española de Patentes y Marcas.

Abanico de J. Laurent y Cia, circa 1875



Abanico de J. Laurent y Cia, detalle, circa 1875


Abanico J. Laurent y Cia, cartela en la Exposición

Por último, dentro de esta miscelánea de curiosidades alrededor de la figura de Jean Laurent, en la exposición de muestra un probable autorretrato de juventud (fotografía de la izquierda, debajo), junto al de uno de sus ayudantes, Carlos Bermudo.



De Laurent en su madurez, conocemos también el retrato grabado publicado en la revista La Ilustración Nacional, con motivo de su fallecimiento.


Pero una curiosidad poco conocida es que algunos de sus trabajos los firmaba con un microrretrato que fácilmente pasa inadvertido. Lo podemos ver en esta CDV Primeros Espadas, de tipo mosaico, en la que probablemente intenta reducir la imagen al mínimo posible que permitían los medios técnicos del momento.

Primero Espadas, CDV



Primeros Espada, ampliación de detalle parcial



Primeros Espadas, ampliación de detalle parcial

Otra imagen de Juan Laurent, es la fotografía de una caricatura firmada por Aubert, que posee la Biblioteca Nacional en el álbum de Narciso Hergueta, página 37, que puede verse en éste enlace.

Por último, sólo cabe insistir en que merece la pena visitar esta excelente exposición, aunque hay dos aspectos mejorables que deberían considerar los organizadores, en primer lugar, se ha programado un  interesantísimo ciclo de conferencias a cargo de los principales investigadores en el ámbito de la fotografía histórica, y sería muy fácil hacerlas accesibles a todo el público interesado en oírlas, no sólo al residente en Madrid, grabándolas y colgándolas en Youtube, como ya hacen muchas instituciones. En segundo lugar, resulta insólito que el catálogo de la exposición no pueda adquirirse a la salida (tan sólo consultar un ejemplar que tienen expuesto).

domingo, 27 de enero de 2019

Las fotografías italianas del pintor Dióscoro Puebla

La web sobre Historia de la Fotografía www.historyphotography.org que mantiene el profesor Giovanni Fanelli, ha publicado en su sección Open Forum un estudio en el que se identifican y atribuyen la mayor parte de las fotografías italianas de la colección del pintor burgalés Dióscoro Puebla. En dicho estudio, cuyo pdf se puede descargar aquí, se reproducen las 25 fotografias que Puebla reunió durante su estancia de tres años en Italia de 1858 a 1861, como pensionado del gobierno español. Algunas de éstas fotografías ya fueron mostradas al público en la exposición Dióscoro Puebla, la fotografía y la formación de un artista, realizada en 2016 en la sala Ángel de la Hoz, del Centro de Documentación de la Imagen del Ayuntamiento de Santander (CDIS).

Forêt dans la Campagne Romaine; épreuve sur papier salé, 24,5x33 (32,7x48). Attribuable à
Giacomo Caneva.
La photographie est particulièrement remarquable pour le jeu de lumières vibrant et varié

Bastantes de las fotografías que Puebla reunió en Italia no indicaban el autor ni el lugar representado en ellas. En la ficha realizada a cada obra por Giovanni Fanelli, se identifican las localizaciones de la mayor parte de los lugares fotografiados, y se realizan las atribuciones seguras o probables (según el caso) a distintos fotógrafos (Giacomo Caneva, Pietro Dovizielli, Ludovico Tuminello, James Anderson, Robert Macpherson), ofreciendo referencias bibliográficas. Igualmente se destaca la importancia de algunas piezas, como es el caso de este estudio de árboles que se atribuye a Giacomo Caneva "particularmente remarcable por el juego de luces vibrante y variado". 

Tarjetón de la exposición "Dióscoro Puebla. La fotografía y la formación de un artista"


Con respecto a la fotografía que se reproduce sobre estas líneas y que documenta la estancia en Roma de Pedro Antonio de Alarcón, se destaca lo siguiente: "la imagen es igualmente un documento precioso de la arquitectura del estudio fotográfico Altobelli & Molins, en la azotea del palacio Via di Fontanella Borghese 46, Roma".

Para más información sobre todas las fotografías italianas de la colección de Dióscoro Puebla, se facilita el enlace al estudio completo.

En la página www. historyphotography.com se puede acceder igualmente a diversos estudios sobre fotografía italiana del S. XIX, y sobre los principales fotógrafos que desarrollaron su actividad en Italia, entre otros: Alphonse Bernoud, Georg Conrad, Giorgio Sommer, Pasquale e Achille Esposito, Henry Plaut, Robert Rive, Robert Macpherson, Michele Amodio, Enrico Van Lint, Pedro de Alcàntara Téllez-Girón (príncipe Girón de Anglona), Eugène Sevaistre, Jacob August Lorent,  etc.




lunes, 5 de noviembre de 2018

125 Aniversario de la catástrofe del "Cabo Machichaco"

El 3 de noviembre, Santander conmemora el 125 aniversario de la explosión del vapor "Cabo Machichaco", que fue la peor catástrofe civil sufrida en la España del siglo XIX. Poco se puede añadir a lo mucho que se ha escrito sobre esta tragedia, a la que desde este blog me voy a referir desde el punto de vista del periodismo gráfico; el nacimiento del fotoperiodismo, que supuso una revolución en la forma de ilustrar gráficamente la crónica de sucesos. Para ello hemos de tener en cuenta que en 1893 era todavía muy incipiente el uso de la fotografía en la ilustración de periódicos y revistas. Lo más habitual era utilizar las fotografías como base para realizar un grabado. El fotógrafo remitía las fotografías a la revista de la que era corresponsal, y los grabadores la reproducían, en algunos casos con fidelidad y en otros con cierta libertad artística, añadiendo personajes o detalles que no aparecían en el original. Esos grabados eran los que se publicaban en las revistas ilustradas como "La Ilustración española y americana". También a nivel local, como fue el caso en Santander de la "Imprenta y litografía de Telesforo Martínez", se utilizaron las fotografías como base para realizar las litografías que se publicaron en el folleto titulado "Horrores y lágrimas", con un texto en verso del periodista José Estrañi .

Dos fueron las fotografías realizadas por el fotógrafo local Pablo Isidro Duomarco, momentos antes de la explosión, con el barco en llamas, y que desde entonces han sido la imagen de la catástrofe. Estos positivos que aquí reproduzco son los más antiguos que he conseguido ver, ya que de los negativos originales se han realizado innumerables copias a través de los años. Están montados sobre cartón de época con orla dorada, y con toda seguridad salieron del taller de Duomarco, aunque no están firmados.

Vapor "Cabo Machichaco" ardiendo, vista de popa, Fotografía Duomarco

Vapor "Cabo Machichaco" ardiendo, vista de proa, Fotografía Duomarco


Litografía publicada en el folleto "Horrores y lágrimas", con texto de José Estrañi, Imprenta y Litografía de Telesforo Martínez, Santander
Y cuando no había fotografía, el artista echaba a volar la imaginación, y se recreaba una escena que hoy nos sorprende por su ingenuidad, y que parece sacada de un tebeo.

Litografía publicada en el folleto "Horrores y lágrimas", con texto de José Estrañi, Imprenta y Litografía de Telesforo Martínez, Santander
Uno de los héroes del día fue el capitán del Vapor Correo "Alfonso XIII" de la Compañía Trasatlántica D. Francisco de Jaureguizar y Cagigal, que junto con 30 tripulantes acudió a sofocar el incendio, pereciendo todos en la explosión. Reproduzco a continuación el post publicado el 2/11/2015 dentro de la serie "Retablo fotográfico de cántabros ilustres".

El 3 de noviembre de 1893, el vapor Cabo Machichaco de la Compañía Ybarra, atracado en el muelle número 2 de Maliaño, a la altura de lo que hoy es la calle de Calderón de la Barca, comenzó a arder. A bordo llevaba diversa mercancía, varias garrafas de ácido sulfúrico, y 51 toneladas de dinamita procedente de Galdácano que no había declarado.
El Vapor Correo Alfonso XIII había llegado a puerto el día anterior procedente de Cuba, y su capitán Francisco Jaureguizar y Cagigal, y el capitán subinspector  Francisco Cimiano ordenaron que el vapor Auxiliar nº 5, propiedad de la Compañía Trasatlántica Española, ayudase a extinguir el incendio. De esta forma, embarcaron ambos en el Cabo Machichaco, junto con 30 tripulantes del vapor Alfonso XIII. Todo ellos perecieron en la explosión que se produjo a las 5 de la tarde, segando la vida de 590 personas y causando una devastación enorme en el frente marítimo de la ciudad.
 
El Capitán Don Francisco de Jaureguizar y Cagigal. Detalle. Circa 1891.
Hoy dedico esta sección habitual del blog, a Francisco Jaureguizar y Cagigal, con esta fotografía, tamaño Gabinete, que como puede observarse llegó a mí en lamentable estado. Buscando en Google he podido encontrar una imagen obtenida del mismo retrato, y publicada en la Revista de Navegación y Comercio, y viendo que también lo han recortado a tamaño busto, podría haber sido obtenida de esta misma fotografía.
El Capitán del Alfonso XIII, Don Francisco de Jaureguizar y Cagigal. Circa 1891.
Jaureguizar luce en la foto, entre otras, dos cruces blancas del mérito naval, y ganó una tercera que le fue concedida por haber realizado en julio de 1892 el viaje más rápido entre la isla de Cuba y el puerto de Santander, en 10 días y 16 horas. Por tanto este retrato fue realizado antes de esa fecha.
D. Francisco de Jaureguizar y Cagigal. De la Revista de Navegación y Comercio.
Obtenida en la web Vidamaritima.com
Este era su barco, el moderno vapor Alfonso XIII, de la Compañía Trasatlántica, construido en 1888 en los prestigiosos astilleros Denny Brothers de Dumbarton. "Su silueta era excepcionalmente esbelta, con casco de acero rematado en graciosa proa de violín, con botalón" (González Echegaray).
Vapor Alfonso XIII. Tarjeta postal editada por M.N., circa 1910.
En la imagen que sigue el vapor Cabo Machichaco, ya ardiendo, momentos antes de la explosión, en la famosa y archireproducida fotografía de Pablo Isidro Duomarco.

Fotografía en formato tarjeta postal. El "Cabo Machichaco" ardiendo. Foto Duomarco. 

Y este es el monumento que la ciudad de Santander erigió en recuerdo de los fallecidos en la catástrofe, obra del arquitecto municipal Valentín Lavin Casalis, ubicado frente a la Estación Marítima, a 100 metros del lugar de la explosión.

Monumento del Machichaco. Tarjeta postal editada por Hauser y Menet en 1904.
Toda la prensa mundial se hizo eco de la tragedia, y en algunas publicaciones ilustradas se publicaron grabados con composiciones, en algunos casos como este, bastante truculentas, como es el caso de la que publicó la revista francesa Le Petit Journal, en la que podemos ver las labores de rescate realizadas por buzos rodeados de cadáveres...

Ilustración de época publicada en la Revista francesa Le Petit Journal de 25/11/1893.

viernes, 31 de agosto de 2018

Retablo fotográfico de cántabros ilustres (7). El poeta y pintor Julio Maruri

En Santander, ciudad donde nació el 16 de julio de 1920, ha fallecido el poeta y pintor Julio Maruri.

Poeta cercano al grupo de la revista Proel. Tras una crisis de identidad, en 1951 ingresó en la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo con el nombre de Fray Casto del Niño Jesús y en 1963, tras restaurar un monasterio en Bélgica, se instaló en Bruselas y, finalmente, en París. Abandonó la vida religiosa en 1974.
Su primer libro de poemas fue Las aves y los niños (1945) y en 1947 obtuvo el accésit del Premio Adonais de Poesía con Los años, escribió el libro de poemas Como animal muy limpio (1963) y en 1970 publicó Entre Laredo y Holanda. En 1948 realizó su primera exposición pictórica en la sala del periódico Alerta, que consistía en veintiún dibujos realizados en tinta china.
En 1958 recibió el Premio Nacional de Literatura.
A partir de la década de 1960 se dedicó principalmente a la pintura.

En la fotografía que muestro a continuación (posiblemente dedicada al también poeta Carlos Salomón) podemos verle en su etapa de juventud, ojeando un ejemplar de la revista Proel. Está fechada en Villafranca (Navarra) el 19-VII-51 en el Colegio Preparatorio de los Carmelitas Descalzos.

Fotografía dedicada por el autor y fechada en 1951.


Primer libro de Julio Maruri, publicado en 1945 en la colección Proel

Uno de los poemas incluídos en el libro, original autógrafo por Julio Maruri

Para saber más sobre Julio Maruri, ofrezco a continuación varios enlaces:
- Julio Maruri, un vuelo por la poesía, In memoriam, por Juan Antonio González Fuentes. ELPAIS.
- Julio Maruri, redescubierto, por Luis Antonio de Villena.
- Julio Maruri, ojos de papel.
- Julio Maruri, antología poética, blog de Carlos Alcorta.
- Julio Maruri muestra su trabajo pictórico y literario en la Fundación Santillana, por Victor Gijón.


lunes, 2 de julio de 2018

El vuelo trasatlántico del Pathfinder: Santander, el meridiano del último litro de gasolina.


Este mes de Julio se cumplen 89 años de la llegada al antiguo aeródromo de La Albericia, en Santander, del "Pathfinder", un pequeño monoplano de ala alta Bellanca equipado con un motor Wrigth Whirwind refrigerado por aire de 200 caballos, pilotado por el capitán de corbeta Lewis A. Yancey y el piloto civil Roger Williams. Venían dispuestos a superar el relativo éxito de los franceses del "Pájaro amarillo" (ver mi post "El pájaro amarillo" de 21/06/2016) y dispuestos a llegar a Roma, pero un error de cálculo de casi 1000 millas hizo que tuviesen que aterrizar en Santander con los depósitos exhaustos.

Emilio Herrera Alonso, en el capítulo IX de su libro "Alas sobre Cantabria", nos cuenta la historia de aquellas semanas de 1929 cuando llegaron, primero a la playa de Oyambre el 14 de junio de 1929 el "Oiseau canari" conocido aquí como el "Pájaro amarillo", y pocos días después, el 9 de julio, el "Pathfinder", al aeródromo de La Albericia de Santander:
"En 1929 se produjeron dos importantes acontecimientos aeronáuticos de los que Cantabria, aunque de forma pasiva, fue protagonista y se vio colocada durante varios días en las primeras planas de los más importantes diarios de Europa y América.
Dada la corta distancia en el tiempo en que se realizaron ambos vuelos, el proceder los dos aeroplanos del mismo punto de salida (Old Orchar Beach, Maine, al Norte de Boston), y la razón que les forzó a posarse en la provincia de Cantabria, a muchos kilómetros de distancia de los puntos decididos por sus tripulaciones como final de sus respectivos raids, hizo que uno de sus diarios "Aires de la calle" fuera titulado por el gran poeta y magnífico articulista José del Río "Pick", "Santander: el meridiano del último litro de gasolina".  
"Eran los tiempos de los raids de un sólo salto, de los que Charles Lindbergh, "El Águila solitaria", había sido el iniciador con su vuelo entre Nueva York y París dos años antes."

En realidad el "aire de la calle" al que se refiere Emilio Herrera, lo tituló José del Río "Santander, el Finisterre de aire", como puede verse en la portada que más abajo se reproduce, aunque en el texto indica que "estamos situados en el punto preciso en que la última gota de gasolina se quema. Podemos definir nuestro meridiano, como el meridiano del último litro"

Nuevamente la noticia de noticia de la llegada de los aviadores a Santander saltó el Atlántico, y se publicó en América esta foto distribuida por la agencia N.E.A. (News-paper Enterprise Association) a sus periódicos asociados, y como solía ser habitual, en los créditos impresos al dorso no se indica la autoría. La fotografía es nocturna, dado que el avión aterrizó, como nos indica Herrera "poco después de las 9 de la tarde, con las últimas claridades del crepúsculo". Una curiosidad añadida que se aprecia en la foto, es el encuadre y los retoques que se hicieron para la publicación en prensa, trabajo habitual en las redacciones de los periódicos. Ya he explicado en post anteriores que estas fotografías de agencias de noticias, que se repartían a los periódicos suscritos, están apareciendo a la venta en internet al desaparecer los diarios que las conservaban en sus archivos.

El "Pathfinder" rodeado de curiosos en el aeródromo de La Albericia, Santander. Foto NEA. (El autor de la fotografía fue Alejandro Quintana, Samot)
  
Reverso de la fotografía anterior con los créditos para su publicación
Detalle de la fotografía anterior con el encuadre seleccionado para su publicación.


A continuación se incluye un enlace a un noticiario de la casa francesa Pathé,  con imágenes de la llegada a Roma del "Pathfinder".
http://www.criticalpast.com/video/65675063650_Roger-Q-Williams_Captain-Lewis-A-Yancey_Italians-welcome-crew_Pathfinder-monoplane

Y otro documental del "Archivo Storico Luce", disponible en YouTube:




Aprovechando la disponibilidad en YouTube de imágenes del "Oiseau Canari" o "Pájaro Amarillo", he actualizado mi post "El pájaro amarillo" de 21/06/2016 , incluyendo unas imágenes de época con el avión en vuelo.

A continuación, reproduzco varias imágenes de la repercusión del acontecimiento en la prensa santanderina de la época, con fotografías de Alejandro Quintana (SAMOT)



Portada de "La Voz de Cantabria" de 11 de Julio de 1929, con fotografías de Alejandro Quintana y de texto un "Aire de la calle" de José del Río Sáinz "Pick"

En la contraportada del número de "La Voz de Cantabria" de 10 de julio de 1929, se publicaban las primeras fotografías del aterrizaje del "Pathfinder", entre ellas, en la parte inferior, la que se reproduce al principio de esta bitácora, que fue la que distribuyó la agencia NEA a los diarios americanos, con la particularidad de que podemos comprobar aquí su autoría, que corresponde al fotógrafo santanderino Alejandro Quintana (SAMOT). Era habitual en la época que las agencias distribuyesen las fotografías sin citar al autor. También podemos ver que al enviarla a destino se invirtió la imagen.

Contraportada de "La Voz de Cantabria de 10 de julio de 1929, con diversas fotos de Alejandro Quintana.


Portada de "La Voz de Cantabria" de 13 de julio de 1929, con el "Aire de la Calle" de José del Río Sáinz que hace referencia al meridiano del último litro de gasolina.

Y por último, un temprano y curioso anuncio de Coca-Cola, que posiblemente patrocinó el vuelo, y en el que el capitán Yancey afirma que la bebió durante las 31 horas que duró el mismo...


Anuncio publicado en "La Voz de Cantabria " de 12 de Julio de 1929.