lunes, 13 de mayo de 2019

El escultor Juan Figueras y el político Fernando Fernández de Velasco, algunas noticias adicionales en torno a una fotografía

En el post de fecha 22 de noviembre de 2016, dentro de la serie que denomino "retablo fotográfico de cántabros ilustres", hacía referencia al escritor Amós de Escalante y al político, bibliófilo y erudito Fernando Fernández de Velasco, los dos cántabros presentes en la fotografía realizada en Roma en los primeros días de enero de 1861, con motivo de la presencia en la Ciudad Eterna del escritor Pedro Antonio de Alarcón. Sobre dicha imagen y las relaciones cruzadas de algunos de los personajes presentes en ella ya he publicado varios post, pero siguen saliendo a la luz novedades que me hacen volver sobre el tema. 

El pasado jueves 2 de mayo se inauguró en las casonas del Águila y de la Parra de Santillana del Mar, la exposición Retratos del Palacio de Soñanes de Villacarriedo obras de Domingo de Carrión, colaborador de Diego Velázquez, y se presentó un estudio publicado por los profesores de la Universidad de Cantabria Aurelio A. Barrón García y Miguel Ángel Aramburu-Zabala Higuera, En dicha exposición, además de los cuadros objeto del estudio y que constituyen su motivo principal, se expone un busto de mármol realizado por el escultor Juan Figueras y Vila (1829-1881) que disfrutaba de una pensión para estudios en Roma y con el que coincidió en la fotografía de grupo con motivo de la visita de Alarcón. Esta obra es una nueva muestra del fecundo ambiente de relaciones personales y artísticas entre la colonia de españoles residentes en Roma, que forjaron amistades, relaciones y encargos. La obra está fechada en 1861, por tanto está realizada en la primera mitad de dicho año, con posterioridad a la realización de la fotografía con Alarcón, dado que Fernando Fernández de Velasco llegó a Roma en octubre de 1860 y sólo estuvo allí como agregado a la Embajada Española durante nueve meses.  

El escultor Juan Figueras y Vila (1829-1881)
"La figura es un ejercicio clasicista, de virtuoso y delicado  acabado. El tratamiento a trépano del peculiar peinado de Velasco evoca la figura helénica de un efebo. El busto se mostró en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1862 y, más tarde, se dispuso en el gabinete del palacio de Soñanes que antecedía a la biblioteca" según se indica en el estudio de los profesores Barrón y Aramburu-Zabala.

Busto de Fernando Fernández de Velasco, Juan Figueras, Roma, 1861. Cantabria, colección particular
Busto de Fernando Fernández de Velasco
Inscripción al dorso del busto, J. Figueras, Roma, 1861

En la fecha de su estancia en Roma, Fernández de Velasco y Pérez de Soñanes (1835-1912)  tiene 25 años, y acababa de heredar a la muerte de sus padres una cuantiosa fortuna y las rentas del mayorazgo.

Los retratos objeto de la exposición fueron adquiridos por Fernández de Velasco, miembro de una rama secundaria de la gran familia Velasco, con objeto de "crear en el palacio de Soñanes en Villacarriedo una evocación histórica del pasado con una magnífica biblioteca y una colección de pintura que especialmente trataba de resaltar las raíces de sus apellidos", como se indica en el estudio antes citado.


Fernando Fernández de Velasco (de pie a la izquierda) y Amós de Escalante (sentado a la derecha)

Fernando Fernández de Velalsco
Fernando Fdez de Velasco, Altobelli y Molins, circa 1860. Colección Pedro Antonio de Alarcón. Museo Lázaro Galdiano

Fernando Fernández de Velasco y Pérez de Soñanes, según la entrada que le dedica la Gran Enciclopedia de Cantabria, descendía de las viejas estirpes montañesas de Velasco y de Díaz de Arce, estudió Derecho en Madrid y todavía muy joven acompañó a su madre, Jacinta Pérez de Soñanes, la cual como emisaria del Conde de Montemolín (Carlos de Borbón, pretendiente carlista al trono de España), recorrió las principales cortes europeas buscando apoyo para el que habría de ser fallido pronunciamiento en San Carlos de la Rápita.
Velasco fue agregado a la Embajada de España en Roma (1860), y entró luego de lleno en la política; fue diputado tradicionalista por Santander (1867), y el pretendiente Carlos VII le nombró comisario regio en Cantabria para que alzase tropas y organizase juntas para la inminente guerra. Fue el alma del carlismo en la provincia, y preparó un plan para apoderarse de Santander, que fracasó por la indecisión de  las tropas, y a pesar de que sus cargos eran civiles participó en las batallas de Abanto, Somorrostro y Valmaseda. Acabada la guerra marchó al exilio (febrero de 1876), y cuando regresó de Francia a su palacio de Villacarriedo continuó defendiendo en la prensa sus antiguas ideas. Tuvo gran intimidad con Menéndez Pelayo y con Pereda, quién le regaló el manuscrito de El sabor de la Tierruca, y contribuyó profusamente en revistas y periódicos con trabajos históricos y genealógicos. Fue entendidísimo en libros y bibliófilo de tal altura, que logró reunir en el Palacio de Soñanes una biblioteca excepcional.


Palacio de Soñanes en Villacarriedo, foto A. Redón, Torrelavega, Circa 1900

Escalante, Velasco, Alarcón con otros artistas españoles en el estudio de Altobelli y Molins. Roma, enero de 1861.
Portada del estudio catálogo de la exposición, y a continuación retrato de Fernando Fernández de Velasco, y algunos re los retratos, obras de Domingo de Carrión, que se muestran en la exposición.
Según se indica en el estudio cuya portada reproduzco, "En 1865 se hizo retratar  por el pintor Ignacio Suárez Llanos. Retratista y retratado coincidían como miembros de la sociedad que fundó y publicó la revista El Arte en España, para la que Suárez de Llanos dibujó algunas ilustraciones. Figura Velasco con la recién impuesta cruz de la orden de Calatrava bordada en la levita, prenda que vistió habitualmente"...
Con respecto a su indumentaria habitual, reproduzco también algunas citas del mismo estudio que reflejan y definen la imagen que cultivó a lo largo de su vida:
"Marcial Solana dice en su biografía del personaje que Fernando "por el aspecto físico y especialmente por la cabeza y el rostro, e incluso también por el tocado y el vestido, recordaba a los caballeros retratados por Carreño y por Velázquez". Su particular modo de vestir resultaba muy llamativo y fue, para algunos, motivo de ironía. En el semanario carlista Lo crit d´Espanya de Barcelona, del sector contrario al de Nocedal y Velasco, se inventaba irónicamente un usase dado por Ramón I (Ramón Nocedal) en el que se ordenaba en su artículo cuarto que "el paño para las ropas de los condenados al fuego inquisitorial, se comprará en casa del sastre Solero [...] La hechura ha de ser cosa de D. Fernando Fernández de Velasco, que es persona de mucho gusto para modas antiguas. No hay más que ver las prendas que usa".  Otro periódico carlista, El Cabecilla, también contrario lo definió en 1883 como "el caballero de la triste figura, o de la figura triste". Emilia Pardo Bazán en 1894 lo recordaba "con su chambergo y su apostura del siglo XVII". Arnáiz de Paz lo retrató sumariamente como "prototipo de hidalgos, en el espíritu y el pergeño. Al día siguiente de fallecer, en el periódico La Atalaya apareció la siguiente necrología: "No parecía el finado un caballero de estos tiempos. Su espíritu y hasta su figura pertenecían a la tradición, y nos hacía pensar en aquellos magnates que retrató Pantoja, severos y austeros en su porte, y pródigos y grandes en su interior [...] Algunas veces -hace ya años-  venía a Santander luciendo en su levita la roja cruz de Calatrava, y ostentando su perfil de caballero de otras épocas. Valle Inclán hubiera retratado a maravilla al noble castellano de Soñanes. Dos días después, Ramón de Solana ofrecía una visión parecida: "Fue siempre don Fernando hombre de gallarda estampa, de traza muy española, así en su figura de castizo hidalgo, como en su vestir, en el que ponía un singular pergeño, muy bien concertado con su rostro y con su planta y apostura, coronando  aquél con una suerte de chambergo que con gran gentileza sabía colocar sobre sus cabellos, rizados igual que el poblado bigote y la pintoresca perilla. Aún son jóvenes muchas personas que le conocieron paseando por las calles de Santander y por las de la Corte su airosa ropilla de terciopelo, en que ostentaba la cruz de Calatrava, que llevó siempre con suma complacencia, aunque nunca con orgullo vanidoso, sino con la graciosa soltura de un natural señorío. Andaba con gallardía y desembarazo, muy erguido y aplomado y con la noble cabeza muy levantada". En resumen, si algunos vieron a Fernando Fernández de Velasco como alguien estrafalario, ideológica y presencialmente, otros lo consideraron prototipo de caballero. En 1862 Cecilia Bölh de Faber le describió como "ese hijo de las montañas, que al adquirir la cultura de la corte, no ha perdido ese sello de honradez y buena fe de su país, que vale más que todas las culturas de ésta, pero que cuando a ella se une, la ennoblece y eleva".


Fernando Fernández de Velasco, Ignacio Suárez Llanos, Madrid, 1865
 
Alonso de Velasco, I conde de la Revilla, Domingo de Carrión, Madrid, 1634-35
Casilda de Velasco, I condesa de la Revilla, Domingo de Carrión, Madrid, 1634-35

Pedro de Velasco, caballero de Santiago y señor de Santelices, Domingo de Carrión; Madrid 1625-1629

Manuela de Ballesteros, Domingo de Carrión, Madrid, 1625-1629

Sobre la fotografía de grupo realizada en Roma con motivo de la visita de Pedro Antonio de Alarcón, pueden consultarse las siguientes entradas en esta bitácora:

- Pedro Antonio de Alarcón, Dióscoro Puebla y Amós de Escalante: tres copias de una fotografía.  De fecha 2/01/2017
- Retablo fotográfico de cántabros ilustres (5): Amós de Escalante y Fernando Fernández de Velasco. De fecha 26/11/2016
-  Visita virtual a la exposición Dióscoro Puebla: La fotografía y la formación de un artista. De 26/09/2016
-  Dióscoro Puebla. La Fotografía y la formación de un artista. De 7/09/2016

lunes, 15 de abril de 2019

Nodrizas pasiegas de la Familia Real española; algunas fotos más

En mi anterior post de fecha 7/03/2019, ofrecía la imagen del infante D. Gonzalo de Borbón y Battenberg, con su nodriza pasiega. Casualmente en estas últimas semanas han llegado a mis manos algunas fotografías más, en formato tarjeta postal fotográfica, o tarjeta fotopostal privada (de ambas formas se denominan entre especialistas y coleccionistas), todas ellas con diversos miembros de la Familia Real española. En la primera de ellas, que vemos a continuación, aparecen tres nodrizas con traje pasiego que tienen en sus brazos a sendos infantes. Se trata de una foto de familia de protocolo, con todos los miembros de la Familia Real ataviados con sus mejores galas, y aparentemente en el mismo salón con tapices del Palacio Real, en el que se fotografió al infante D. Gonzalo.

La familia Real Española, circa 1914, por el fotógrafo Christian Franzen
Veamos a continuación algunas imágenes ampliadas de las tres nodrizas que aparecen en la imagen, de izquierda a derecha.








La imagen que se muestra a continuación está obtenida en el Palacio de la Magdalena de Santander, posiblemente también en 1914. En ella aparecen los infantes, con algunos primos y una nodriza, aunque es este caso el traje es de menos ceremonia, como corresponde a la escena, mucho más informal, y alejada del boato de la anterior foto protocolaria de familia.

Los infantes, con sus primos, y una nodriza. Palacio de la Magdalena, Santander, circa 1914. Autor desconocido
Como ya se indicaba en el post anterior, el traje regional de pasiega acabó identificándose con el de nodriza. El hecho de tener una nodriza pasiega pasó a considerarse un símbolo de estatus entre las familias distinguidas, hasta el punto de que no todas las nodrizas que vemos con traje pasiego, eran realmente pasiegas.

Y como siempre, si alguien puede identificar a alguna de estas nodrizas, agradeceré cualquier información al respecto.

Un ejemplo humorístico de la identificación entre el traje regional pasiego, y el uniforme de nodriza, es la siguiente fotografía de feria, con una escena de nodriza con el niño, y el soldado que la corteja.

Fotografía de Feria, años 20, autor no identificado.

 Al tema de los fotógrafos de Feria y minuteros, he dedicado en esta bitácora los siguientes post:
- Minuteros y fotógrafos de Feria. Otra historia de la aviación, de fecha 21/07/2016.
- Fotógrafos de Feria y humildes minuteros (I) de fecha 8/12/2011.
- Fotógrafos de Feria y humildes minuteros (II) de fecha 11/12/2011.

jueves, 7 de marzo de 2019

Una pasiega, nodriza real del infante don Gonzalo de Borbón y Battenberg

Coincidiendo con la celebración del día de la mujer, muestro esta fotografía de una nodriza de la Familia Real, ataviada con su traje de gala de pasiega, con todo el lujo que correspondía al rango de la casa en la que trabajaba. La fotografía está realizada en uno de los salones del Palacio Real ante una pared recubierta con tapices. El trabajo como nodrizas en las casas de la nobleza y la burguesía, era ocupación habitual entre las campesinas de las comarcas pasiegas, que gozaron de gran reputación en este oficio, y que pusieron de moda su indumentaria tradicional que pasó a estar asociada a su trabajo, identificándose el traje de nodriza, con traje de pasiega, y rivalizando las casas de postín en la elegancia y adorno del traje de sus nodrizas. De hecho, los retratos de estudio de nodrizas pasiegas con el niño que criaban, se convirtió en un género en sí mismo, del que se conservan numerosos ejemplos en distintas colecciones.
A costa del sacrificio de abandonar su familia y sus hijos, para criar los de otros, muchas nodrizas pudieron sacar adelante a su prole consiguiendo empleo para sus maridos, y para sus hijos, convertidos en "hermanos de leche" de importantes personajes.

El infante Don Gonzalo de Borbón y Battenberg en brazos de su nodriza pasiega, Palacio Real de Madrid, 1914. Postal fotográfica, sin indicación de autor, pero con la mención al dorso "Depósito Cra. de S. Jerónimo, 36"

La fotografía muestra de la presentación a la corte del infante Don Gonzalo de Borbón y Battenberg, el menor de los hijos de los reyes de España, que nació en el Palacio Real de Madrid el 24 de octubre de 1914. Lo sostiene en su brazos una niñera pasiega, que no he conseguido identificar, pero quizás alguno de los lectores de esta bitácora me pueda ayudar a identificar tanto a la niñera como al fotógrafo. A lo largo de los años, son numerosas las postales fotográficas que he encontrado relativas a actos en los que estaban presentes miembros de la Familia Real con el sello húmedo que aparece en ésta "Depósito Cra. de S. Jerónimo, 36", y en algunas además con otro sello húmedo que indica "Prohibida la reproducción", pero no se indica el fotógrafo. Supongo que se trataba de algún fotógrafo oficial de la Familia Real, dado que las fotografías que tengo son tanto de actos en Madrid como en Santander durante los veraneos.

El infante Don Gonzalo de Borbón heredó la hemofilia de su familia materna, y murió en Suiza a los 19 años de una hemorragia abdominal, como consecuencia de un leve accidente de automóvil en el que aparentemente no había sufrido heridas. 

Reverso de la fotografía anterior.

Actualización de 08/03/2019.- Según me indica Amaya Medina, persona experta en todo lo relacionado con el traje regional de Cantabria, hay un poco de lío con las nodrizas de los hermanos Borbón Battemberg. Puede incluso que la de la foto no sea cántabra. Se  sabe que Constantina Cañizo, de Miera, fue nodriza de don Juan de Borbón, Rosalía Sanz, de Pisueña, lo fue de Alfonso Pío, y Maria Teresa Penagos, de Totero, también se dice que fue nodriza de Jaime, pero no tiene la seguridad de quien es la de la foto, que tal vez podría tratarse de María Sierra, de Torrelavega, que también se le atribuye a Don Jaime, pero los autores que ha consultado no se ponen de acuerdo. 

miércoles, 27 de febrero de 2019

La España de Laurent (1856-1886)

El Ministerio de Cultura y Deporte, a través del Instituto del Patrimonio Cultural de España, organiza, con motivo del Año Europeo del Patrimonio Cultural, la exposición "La España de Laurent (1856-1886). Un paseo fotográfico por la Historia", La muestra podrá visitarse hasta el 3 de Marzo en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y sin lugar a dudas es una cita obligada para los amantes de la fotografía histórica.

Tal y como se indica en el díptico de presentación de la exposición, su trabajo abarcó distintos campos: "Su actividad como retratista dio lugar a un archivo extraordinario de la sociedad de su tiempo, tanto en lo que se refiere a la gran cantidad de personajes retratados, como a la calidad de sus obras y a la amplitud social que abarcó: desde los tipos populares hasta la aristocracia social e intelectual del país, incluyendo a las altas personalidades del gobierno y a la misma familia real. Al tiempo los géneros temáticos de su fotografía se multiplican, como lo hacen también los formatos y características de los productos que comercializa: reproducciones de obras de arte antiguo y contemporáneo; series de los fondos del Museo del Prado, de la Real Armería, del Museo de Bellas Artes de Sevilla o de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando; reportajes de la construcción de las líneas ferroviarias y de otras grandes obras de ingeniería a lo largo y ancho del país; colecciones de temática taurina, circense y teatral, panorámicas de ciudades y colecciones de monumentos, series de tipos populares de las provincial de España..."

Además de sus grandes trabajos y de las colecciones citadas Jean Laurent introdujo diversas innovaciones técnicas, como la invención del papel leptográfico en colaboración con el también fotógrafo José Martínez Sánchez y en la web histórica de la Oficina Española de Patentes y Marcas se recogen a nombre de Juan Laurent dos privilegios de invención de 10/07/1855 y 29/08/1856 de Procedimiento para dar colorido a los retratos, vistas y cuadros de todas clases ejecutados por aparatos fotográficos, y un privilegio de invención de 12/12/1864 de Aplicación de la fotografía a los abanicos.

Hoja de álbum, con vistas de Santander, Toledo, El Escorial, Gijón y Covadonga. J.L. & Co. Deposé.


Al hilo de su exposición, y como complemento a la visita. voy a fijarme aquí en algunas obras menores y anecdóticas en el conjunto de su producción, pero que reflejan su amplia visión comercial a la hora de utilizar el extenso fondo de imágenes de la Casa Laurent.

El descubrimiento en una de las vitrinas de la exposición de un hermoso abanico con su barillaje decorado con fotografías coloreadas de toreros, me hizo recordar tres hojas de un antiguo álbum que hace años compré en una librería anticuaria de Madrid, y que reproduzco a continuación. Las hojas las encontré ya separadas y nunca he tenido ocasión de ver el álbum completo, por lo que desconozco que otras vistas incluía en sus hojas, cada una de las cuales incluye cinco o seis vistas

La ventana de cada hoja presenta un fileteado en oro, al igual que la orla exterior de las fotografías, y el canto de las hojas está marmolizado, lo que hace suponer que el álbum original era un artefacto fotográfico de gran lujo, destinado a un público minoritario de alto poder adquisitivo.

Hoja de álbum, con vistas de San Sebastián, Bilbao, Burgos, Salamanca y Valladolid. J.L. & Co. Deposé.


Hoja de álbum, con vistas Lisboa, Praca de D. Pedro IV, Praca do Commercio, Igreja da Baltalha, Rua do Ouro, y Estatuas del Duque da Terceira y General Marqués de Sa Bandeira. J.L. & Co. Deposé.


Hoja de álbum, parte trasera donde se observa la rendija por la que se  introducía la fotografía.
También fue un producto de gran lujo el abanico al que antes hacía referencia, que se muestra en la Exposición, y que se conserva en el Museo del Romanticismo. Este tipo de objetos de lujo, artefactos fotográficos, o como queramos denominarlos, se ofrecerían como complemento en la tienda que tenía en el estudio, donde además de retratarse, se podían adquirir los retratos de personajes famosos, o las vistas fotográficas que anunciaba en los catálogos que periódicamente publicaba y actualizaba. Las hojas de álbum muestran la palabra Deposé, por lo que hemos de suponer que también fue depositada patente del mismo, aunque en este caso no aparece en el registro histórico de la Oficina Española de Patentes y Marcas.

Abanico de J. Laurent y Cia, circa 1875



Abanico de J. Laurent y Cia, detalle, circa 1875


Abanico J. Laurent y Cia, cartela en la Exposición

Por último, dentro de esta miscelánea de curiosidades alrededor de la figura de Jean Laurent, en la exposición de muestra un probable autorretrato de juventud (fotografía de la izquierda, debajo), junto al de uno de sus ayudantes, Carlos Bermudo.



De Laurent en su madurez, conocemos también el retrato grabado publicado en la revista La Ilustración Nacional, con motivo de su fallecimiento.


Pero una curiosidad poco conocida es que algunos de sus trabajos los firmaba con un microrretrato que fácilmente pasa inadvertido. Lo podemos ver en esta CDV Primeros Espadas, de tipo mosaico, en la que probablemente intenta reducir la imagen al mínimo posible que permitían los medios técnicos del momento.

Primero Espadas, CDV



Primeros Espada, ampliación de detalle parcial



Primeros Espadas, ampliación de detalle parcial

Otra imagen de Juan Laurent, es la fotografía de una caricatura firmada por Aubert, que posee la Biblioteca Nacional en el álbum de Narciso Hergueta, página 37, que puede verse en éste enlace.

Por último, sólo cabe insistir en que merece la pena visitar esta excelente exposición, aunque hay dos aspectos mejorables que deberían considerar los organizadores, en primer lugar, se ha programado un  interesantísimo ciclo de conferencias a cargo de los principales investigadores en el ámbito de la fotografía histórica, y sería muy fácil hacerlas accesibles a todo el público interesado en oírlas, no sólo al residente en Madrid, grabándolas y colgándolas en Youtube, como ya hacen muchas instituciones. En segundo lugar, resulta insólito que el catálogo de la exposición no pueda adquirirse a la salida (tan sólo consultar un ejemplar que tienen expuesto).

domingo, 27 de enero de 2019

Las fotografías italianas del pintor Dióscoro Puebla

La web sobre Historia de la Fotografía www.historyphotography.org que mantiene el profesor Giovanni Fanelli, ha publicado en su sección Open Forum un estudio en el que se identifican y atribuyen la mayor parte de las fotografías italianas de la colección del pintor burgalés Dióscoro Puebla. En dicho estudio, cuyo pdf se puede descargar aquí, se reproducen las 25 fotografias que Puebla reunió durante su estancia de tres años en Italia de 1858 a 1861, como pensionado del gobierno español. Algunas de éstas fotografías ya fueron mostradas al público en la exposición Dióscoro Puebla, la fotografía y la formación de un artista, realizada en 2016 en la sala Ángel de la Hoz, del Centro de Documentación de la Imagen del Ayuntamiento de Santander (CDIS).

Forêt dans la Campagne Romaine; épreuve sur papier salé, 24,5x33 (32,7x48). Attribuable à
Giacomo Caneva.
La photographie est particulièrement remarquable pour le jeu de lumières vibrant et varié

Bastantes de las fotografías que Puebla reunió en Italia no indicaban el autor ni el lugar representado en ellas. En la ficha realizada a cada obra por Giovanni Fanelli, se identifican las localizaciones de la mayor parte de los lugares fotografiados, y se realizan las atribuciones seguras o probables (según el caso) a distintos fotógrafos (Giacomo Caneva, Pietro Dovizielli, Ludovico Tuminello, James Anderson, Robert Macpherson), ofreciendo referencias bibliográficas. Igualmente se destaca la importancia de algunas piezas, como es el caso de este estudio de árboles que se atribuye a Giacomo Caneva "particularmente remarcable por el juego de luces vibrante y variado". 

Tarjetón de la exposición "Dióscoro Puebla. La fotografía y la formación de un artista"


Con respecto a la fotografía que se reproduce sobre estas líneas y que documenta la estancia en Roma de Pedro Antonio de Alarcón, se destaca lo siguiente: "la imagen es igualmente un documento precioso de la arquitectura del estudio fotográfico Altobelli & Molins, en la azotea del palacio Via di Fontanella Borghese 46, Roma".

Para más información sobre todas las fotografías italianas de la colección de Dióscoro Puebla, se facilita el enlace al estudio completo.

En la página www. historyphotography.com se puede acceder igualmente a diversos estudios sobre fotografía italiana del S. XIX, y sobre los principales fotógrafos que desarrollaron su actividad en Italia, entre otros: Alphonse Bernoud, Georg Conrad, Giorgio Sommer, Pasquale e Achille Esposito, Henry Plaut, Robert Rive, Robert Macpherson, Michele Amodio, Enrico Van Lint, Pedro de Alcàntara Téllez-Girón (príncipe Girón de Anglona), Eugène Sevaistre, Jacob August Lorent,  etc.




lunes, 5 de noviembre de 2018

125 Aniversario de la catástrofe del "Cabo Machichaco"

El 3 de noviembre, Santander conmemora el 125 aniversario de la explosión del vapor "Cabo Machichaco", que fue la peor catástrofe civil sufrida en la España del siglo XIX. Poco se puede añadir a lo mucho que se ha escrito sobre esta tragedia, a la que desde este blog me voy a referir desde el punto de vista del periodismo gráfico; el nacimiento del fotoperiodismo, que supuso una revolución en la forma de ilustrar gráficamente la crónica de sucesos. Para ello hemos de tener en cuenta que en 1893 era todavía muy incipiente el uso de la fotografía en la ilustración de periódicos y revistas. Lo más habitual era utilizar las fotografías como base para realizar un grabado. El fotógrafo remitía las fotografías a la revista de la que era corresponsal, y los grabadores la reproducían, en algunos casos con fidelidad y en otros con cierta libertad artística, añadiendo personajes o detalles que no aparecían en el original. Esos grabados eran los que se publicaban en las revistas ilustradas como "La Ilustración española y americana". También a nivel local, como fue el caso en Santander de la "Imprenta y litografía de Telesforo Martínez", se utilizaron las fotografías como base para realizar las litografías que se publicaron en el folleto titulado "Horrores y lágrimas", con un texto en verso del periodista José Estrañi .

Dos fueron las fotografías realizadas por el fotógrafo local Pablo Isidro Duomarco, momentos antes de la explosión, con el barco en llamas, y que desde entonces han sido la imagen de la catástrofe. Estos positivos que aquí reproduzco son los más antiguos que he conseguido ver, ya que de los negativos originales se han realizado innumerables copias a través de los años. Están montados sobre cartón de época con orla dorada, y con toda seguridad salieron del taller de Duomarco, aunque no están firmados.

Vapor "Cabo Machichaco" ardiendo, vista de popa, Fotografía Duomarco

Vapor "Cabo Machichaco" ardiendo, vista de proa, Fotografía Duomarco


Litografía publicada en el folleto "Horrores y lágrimas", con texto de José Estrañi, Imprenta y Litografía de Telesforo Martínez, Santander
Y cuando no había fotografía, el artista echaba a volar la imaginación, y se recreaba una escena que hoy nos sorprende por su ingenuidad, y que parece sacada de un tebeo.

Litografía publicada en el folleto "Horrores y lágrimas", con texto de José Estrañi, Imprenta y Litografía de Telesforo Martínez, Santander
Uno de los héroes del día fue el capitán del Vapor Correo "Alfonso XIII" de la Compañía Trasatlántica D. Francisco de Jaureguizar y Cagigal, que junto con 30 tripulantes acudió a sofocar el incendio, pereciendo todos en la explosión. Reproduzco a continuación el post publicado el 2/11/2015 dentro de la serie "Retablo fotográfico de cántabros ilustres".

El 3 de noviembre de 1893, el vapor Cabo Machichaco de la Compañía Ybarra, atracado en el muelle número 2 de Maliaño, a la altura de lo que hoy es la calle de Calderón de la Barca, comenzó a arder. A bordo llevaba diversa mercancía, varias garrafas de ácido sulfúrico, y 51 toneladas de dinamita procedente de Galdácano que no había declarado.
El Vapor Correo Alfonso XIII había llegado a puerto el día anterior procedente de Cuba, y su capitán Francisco Jaureguizar y Cagigal, y el capitán subinspector  Francisco Cimiano ordenaron que el vapor Auxiliar nº 5, propiedad de la Compañía Trasatlántica Española, ayudase a extinguir el incendio. De esta forma, embarcaron ambos en el Cabo Machichaco, junto con 30 tripulantes del vapor Alfonso XIII. Todo ellos perecieron en la explosión que se produjo a las 5 de la tarde, segando la vida de 590 personas y causando una devastación enorme en el frente marítimo de la ciudad.
 
El Capitán Don Francisco de Jaureguizar y Cagigal. Detalle. Circa 1891.
Hoy dedico esta sección habitual del blog, a Francisco Jaureguizar y Cagigal, con esta fotografía, tamaño Gabinete, que como puede observarse llegó a mí en lamentable estado. Buscando en Google he podido encontrar una imagen obtenida del mismo retrato, y publicada en la Revista de Navegación y Comercio, y viendo que también lo han recortado a tamaño busto, podría haber sido obtenida de esta misma fotografía.
El Capitán del Alfonso XIII, Don Francisco de Jaureguizar y Cagigal. Circa 1891.
Jaureguizar luce en la foto, entre otras, dos cruces blancas del mérito naval, y ganó una tercera que le fue concedida por haber realizado en julio de 1892 el viaje más rápido entre la isla de Cuba y el puerto de Santander, en 10 días y 16 horas. Por tanto este retrato fue realizado antes de esa fecha.
D. Francisco de Jaureguizar y Cagigal. De la Revista de Navegación y Comercio.
Obtenida en la web Vidamaritima.com
Este era su barco, el moderno vapor Alfonso XIII, de la Compañía Trasatlántica, construido en 1888 en los prestigiosos astilleros Denny Brothers de Dumbarton. "Su silueta era excepcionalmente esbelta, con casco de acero rematado en graciosa proa de violín, con botalón" (González Echegaray).
Vapor Alfonso XIII. Tarjeta postal editada por M.N., circa 1910.
En la imagen que sigue el vapor Cabo Machichaco, ya ardiendo, momentos antes de la explosión, en la famosa y archireproducida fotografía de Pablo Isidro Duomarco.

Fotografía en formato tarjeta postal. El "Cabo Machichaco" ardiendo. Foto Duomarco. 

Y este es el monumento que la ciudad de Santander erigió en recuerdo de los fallecidos en la catástrofe, obra del arquitecto municipal Valentín Lavin Casalis, ubicado frente a la Estación Marítima, a 100 metros del lugar de la explosión.

Monumento del Machichaco. Tarjeta postal editada por Hauser y Menet en 1904.
Toda la prensa mundial se hizo eco de la tragedia, y en algunas publicaciones ilustradas se publicaron grabados con composiciones, en algunos casos como este, bastante truculentas, como es el caso de la que publicó la revista francesa Le Petit Journal, en la que podemos ver las labores de rescate realizadas por buzos rodeados de cadáveres...

Ilustración de época publicada en la Revista francesa Le Petit Journal de 25/11/1893.

viernes, 31 de agosto de 2018

Retablo fotográfico de cántabros ilustres (7). El poeta y pintor Julio Maruri

En Santander, ciudad donde nació el 16 de julio de 1920, ha fallecido el poeta y pintor Julio Maruri.

Poeta cercano al grupo de la revista Proel. Tras una crisis de identidad, en 1951 ingresó en la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo con el nombre de Fray Casto del Niño Jesús y en 1963, tras restaurar un monasterio en Bélgica, se instaló en Bruselas y, finalmente, en París. Abandonó la vida religiosa en 1974.
Su primer libro de poemas fue Las aves y los niños (1945) y en 1947 obtuvo el accésit del Premio Adonais de Poesía con Los años, escribió el libro de poemas Como animal muy limpio (1963) y en 1970 publicó Entre Laredo y Holanda. En 1948 realizó su primera exposición pictórica en la sala del periódico Alerta, que consistía en veintiún dibujos realizados en tinta china.
En 1958 recibió el Premio Nacional de Literatura.
A partir de la década de 1960 se dedicó principalmente a la pintura.

En la fotografía que muestro a continuación (posiblemente dedicada al también poeta Carlos Salomón) podemos verle en su etapa de juventud, ojeando un ejemplar de la revista Proel. Está fechada en Villafranca (Navarra) el 19-VII-51 en el Colegio Preparatorio de los Carmelitas Descalzos.

Fotografía dedicada por el autor y fechada en 1951.


Primer libro de Julio Maruri, publicado en 1945 en la colección Proel

Uno de los poemas incluídos en el libro, original autógrafo por Julio Maruri

Para saber más sobre Julio Maruri, ofrezco a continuación varios enlaces:
- Julio Maruri, un vuelo por la poesía, In memoriam, por Juan Antonio González Fuentes. ELPAIS.
- Julio Maruri, redescubierto, por Luis Antonio de Villena.
- Julio Maruri, ojos de papel.
- Julio Maruri, antología poética, blog de Carlos Alcorta.
- Julio Maruri muestra su trabajo pictórico y literario en la Fundación Santillana, por Victor Gijón.