sábado, 2 de julio de 2022

Atrás toda. El puerto de Santander en la colección de fotografía histórica de José Antonio Torcida (1859-1968)

El 10 de mayo se cumplieron 150 años de la creación de la figura sucesora  del Real Consulado de Mar y Tierra de Santander y de la Junta de Comercio como instrumento administrador del puerto. Un real decreto de Don Amadeo I, fechado en palacio el 3 de mayo de 1872, y publicado en la  Gaceta de Madrid del día 10, agonizando ya el Gobierno de Sagasta, creaba a propuesta del Ayuntamiento, de la Diputación Provincial y de la Junta de Agricultura, Industria y Comercio, la que habría de ser Junta de Obras del Puerto, desde 1992 Autoridad de Portuaria de Santander, que el próximo 24 de noviembre cumplirá 30 años.

Con motivo de este doble aniversario, la Autoridad Portuaria ha programado diversas actividades, que incluyen una exposición centrada en mi colección de fotografía histórica del puerto de Santander. La exposición está comisariada por Manuela Alonso Laza, y el diseño del catálogo y de la sala ha corrido a cargo de Carmen Quijano Studio. Se podrá visitar en el Palacete del Embarcadero hasta el 10 de julio.     



Con el título Atrás toda, término náutico que hace referencia a la marcha hacia atrás a toda potencia cuando un barco maniobra, queremos simbolizar el viaje que se realiza con esta exposición al pasado portuario a través de la fotografía histórica. El proyecto se centra en la colección de fotografía histórica  de José Antonio Torcida, una de las más destacadas de la región y que posee un importante compendio dedicado al puerto. Será esta la primera vez que se expongan y reproduzcan muchas de estas fotografías que abordan más de cien años de paisajes, acontecimientos y trabajos en el entorno portuario, junto con otras imágenes ya conocidas e indispensables para narrar su historia. Por tanto, no se trata de una revisión gráfica del Puerto de Santander, se trata más bien de mostrar la visión que Torcida ha generado a través su colección.

Por ello, la historia de la fotografía que vamos a mostrar diferirá de la contada en otras ocasiones por otras instituciones y colecciones. José Antonio Torcida se ha centrado en una iconografía basada en vistas y acontecimientos históricos principalmente, aunque haya prestado atención a otros temas como el costumbrismo, los trabajos en el puerto o el ocio.

Se ha organizado el material en una línea del tiempo que comienza en 1859 y finaliza en 1968. A lo largo de este periodo, el puerto ha sido testigo y protagonista de innumerables acontecimientos históricos. Durante décadas se convirtió en la puerta de entrada a la ciudad de los grandes dignatarios (reyes, presiden tes, personalidades). Y, a su vez, en el lugar de salida de las tropas que partieron hacia la Guerra de Cuba o de aquellos que marcharon en la Guerra Civil. Fue dañado por la Catástrofe del vapor Cabo Machichaco en 1893 y por el incendio que asoló Santander en 1941. Fotógrafos profesionales como Casimiro Yborra, Zenón Quintana, Leandro Desages, Pablo Urtasun, Duomarco, Julnay, Samot, Hojas y Araúna divulgaron mediante la prensa y los diarios de ámbito local los acontecimientos relevantes. Muchos tenían estudio abierto en la ciudad, situados en buhardillas en busca de luz natural en la calle de la Ribera, en la plaza vieja, o en Becedo, registraron con su cámara la transformación urbanística y el cambio de uso que los lugares colindantes a la bahía iban sufriendo. Los fotógrafos tampoco fueron ajenos a la actividad económica, y la fotografía industrial documentó la construcción naval, la aparición del ferrocarril, la actividad pesquera y el trabajo de estibadores, rederas y otras actividades portuarias.

Desde un punto de vista cronológico, las primeras fotografías de esta exposición nos sitúan en el año 1859 antes de la creación de la Junta del Puerto, cuando aún era Consulado del Mar y nos depara una sorpresa: dos maravillosas vistas estereoscópicas a la albúmina del fotógrafo Casimiro Yborra, que se adelantan ocho años a las que hasta ahora se consideraban las fotografíasdel puerto conocidas más antiguas, realizadas por Jean Laurent en 1867.

La muestra finaliza en 1968 con un reportaje de la II Semana Naval. Por tanto, se da una visión del puerto durante más de cien años con imágenes inéditas y otras conocidas e indispensables.

Manuela Alonso Laza, comisaria de la exposición

 

Durante el tiempo que lleva abierta la exposición ha recibido más de 7.000 visitantes, y se han publicado en prensa los artículos que se reproducen a continuación. 


El Diario Montañes, 1/05/22


El Diario Montañes, 10/06/22

 

También para quienes no hayan podido acudir, incluyo algunas fotos de la exposición a modo de visita virtual.

 


 





























Hasta ahora las panorámicas más antiguas conocidas del Puerto de Santander eran las que realizó el fotógrafo Jean Laurent en 1867, una de las cuales se muestra en la exposición.

En la exposición se muestran dos vistas realizadas en formato esterescópico por el fotógrafo santanderino Casimiro Yborra hacia 1859, desde el antiguo castillo de San Felipe, una hacia la bahía y otra hacia el muelle.




En la Guía de Santander de 1860, de Remigio Salomón, el fotógrafo Casimiro Yborra publicaba el siguiente anuncio:




viernes, 18 de febrero de 2022

Foto Fija en el cine mudo de José Buchs. Santander. 1920.

 

Es una gran satisfacción colaborar nuevamente con el Centro de Documentación de la Imagen de Santander, del Ayuntamiento de Santander (CDIS), con una nueva exposición de fondos de mi colección fotográfica, después de las anteriores Rostros de la Historia (2014), Dióscoro Puebla, la fotografía y la formación de un artista (2016), y En Éxtasis, fotografías de las apariciones de Ezquioga (2018).

 

Expiación, José Buchs, 1920

En esta ocasión presentamos la exposición El cine mudo de José Buchs. Santander, 1920 en la que se ofrece al público un conjunto de fotografías que constituyen una primicia, encierran varias incógnitas y desvelan algunos datos hasta ahora desconocidos. Se trata de 28 copias de revelado químico viradas, de 12x16 cm. Rendimos además homenaje a su autor, ya que el año próximo se cumplirán cincuenta años de su fallecimiento y el de su hijo, el también director de cine Julio Buchs (Madrid, 1926, ibídem, 1973).

Expiación, José Buchs, 1920

 

Sabíamos a través del Diccionario cinematográfico, del historiador y escritor José Ramón Saiz Viadero, que el director de cine santanderino José Buchs Echeandía había rodado en 1920, en Santander, tres películas: Expiación, ¡Cuidado con los ladrones!, y La venganza del marino, que están entre las primeras películas comerciales rodadas en Cantabria, en localizaciones fácilmente reconocibles en algunos casos: playa de El Sardinero, sala de juego y terraza del Gran Casino, casa de Adolfo Pardo (hoy de Botín), etc. y en otros lugares a identificar. Todas las películas de esta trilogía santanderina están perdidas, como sucede con la mayor parte del patrimonio cinematográfico de los tiempos del cine mudo, aunque a veces la casualidad nos depara alguna grata sorpresa, como en este caso. Gracias al feliz hallazgo de estas fotografías, y de una hoja con los argumentos en inglés de las dos primeras (traducidas para este catálogo por Ana Istance), podemos reconstruir parte de lo que pudieron ser. Al aparecer juntas las fotos y la hoja con los argumentos, podemos suponer que formaban parte de un intento de distribuir estas películas en el mercado anglosajón, rentabilizando la inversión. 

Expiación, José Buchs, 1920


Entre las incógnitas a las que antes me refería está el tema de la autoría de las fotografías, pues en ninguna de ellas se hace referencia al autor. Se sabe que los responsables de fotografía de ¡Cuidado con los ladrones! fueron Enrique Blanco y Alberto Arroyo, por lo que son los más probables candidatos para la atribución de este trabajo de foto fija. La denominación de foto fija puede tener un triple significado, así podemos utilizar el término para designar tanto al encargado de fotografiar el rodaje, a su profesión, y a las imágenes que obtiene. Estas fotografías constituían un elemento indispensable para la promoción de cualquier película en prensa, cartelería, programas de mano, tarjetas postales, colecciones de cromos, etc. Eran imágenes muy cuidadas con un especial tratamiento del encuadre, la luz y la composición.

¡Cuidado con los ladrones!, José Buchs, 1920

 

El trabajo de foto fija, en palabras de Miquel Àngel Pintanel, documentalista de la Filmoteca de Cataluña, “era hasta los años cincuenta como una película paralela”. Hay una anécdota que cuenta el director de cine Robert Bresson sobre esto: La película que estaba haciendo no iba muy bien, y le preguntó al foto fija: “¿Cómo está yendo tu película?” Estas fotografías no se hacían durante el rodaje, sino en los descansos, conformando un resumen paralelo.

Durante el proceso de documentación de estas imágenes, hemos podido saber que la Filmoteca de Cataluña conserva entre sus fondos un conjunto de 118 fotografías de foto fija correspondientes a 15 películas dirigidas por José Buchs entre 1922 y 1930. Además, custodia 5 fotos de la construcción de los estudios de Film Española, en Madrid, de la cual era gerente Oscar Hornemann, y José Buchs director artístico. Las imágenes que aquí mostramos, correspondientes a 1920, son por tanto anteriores a todas ellas. 

¡Cuidado con los ladrones!, José Buchs, 1920

 

Sólo una de las fotografías de esta exposición tiene anotado al dorso el título de la película a la que corresponde –Expiación-. En el resto, podemos deducirlo gracias a los argumentos que se incluyen traducidos en este catálogo. Algunas de las fotografías, no obstante, resulta difícil determinar a qué película pertenecen, por lo que no podemos descartar que alguna forme parte de la tercera película rodada en Santander –La venganza del marino- de la cual no hemos encontrado el argumento.

También merece la pena señalar la colaboración obtenida por Buchs entre algunos miembros de la alta burguesía santanderina, que abrieron sus mansiones para el rodaje de varias escenas de estas películas, como es el caso de El Promontorio, residencia de D. Adolfo Pardo, que acababa de ser construida en 1915 por el arquitecto Javier González de Riancho, autor del contiguo Hotel Real y del Palacio de la Magdalena. La curiosidad de la clase alta santanderina ante el cine, como la de los adinerados industriales Eduardo Hoppe y Ángel Jado, también favoreció el rodaje de varias películas amateur en esos años.

 

¡Cuidado con los ladrones!, José Buchs, 1920

Quiero finalizar esta introducción reivindicando el papel de los coleccionistas, que buscamos con afán e ilusión en todo tipo de rastros y almonedas intentando rescatar un patrimonio olvidado y en riesgo de desaparición, y también reconociendo la labor de instituciones como el CDIS, que además de conservar en su archivo una buena parte del acervo fotográfico de esta ciudad, realiza a través de la Sala de Exposiciones Ángel de la Hoz, una labor constante de difusión de este patrimonio. Mi agradecimiento a todo su equipo, pues gracias a su labor y profesionalidad disfrutamos cada año en Santander de un programa de exposiciones que nos acercan a la fotografía histórica y a los fotógrafos.  

En el siguiente enlace de Youtube se hace una breve presentación de la exposición.

https://www.youtube.com/watch?v=lzkwo9Q-_Xk&t=23s

 


 


 

jueves, 20 de enero de 2022

Retablo fotográfico de cántabros ilustres (8): El escultor Joaquín Fernández Palazuelos fotografiado por Ángel de la Hoz

Recientemente tuve ocasión de adquirir un retrato del escultor santanderino Joaquín Fernández Palazuelos (Santander, 2/10/1925, Madrid 26/03/2011) realizado por el fotógrafo Ángel de la Hoz, junto con otra fotografía de una escultura suya. Se trata de una copia en pequeño formato de 7,6x10,5 cm. del mismo estilo que los retratos de otros miembros de la vida cultural y artística de Santander, realizados por este fotógrafo en los años 40 y 50, y que son un ejemplo de austeridad, perfección técnica y dominio de la luz. 
 
Joaquín Fernández Palazuelos, foto Ángel de la Hoz, 1951.

En el año 1951, la editorial Ediciones Miramar, de Palma de Mallorca, escribió a todos los pintores y escultores españoles remitiéndoles un cuestionario y pidiéndoles una breve biografía, un retrato y fotos de sus obras. Al parecer, la finalidad era la edición de una obra sobre artistas españoles dedicados a la pintura y la escultura, aunque no tengo constancia de que este proyecto se llegase a publicar. En 2020 gran parte del material reunido por dicha editorial fue puesto a la venta en el portal de coleccionismo Todocolección.
 
Joaquín Fernández Palazuelos, escultura, foto Ángel de la Hoz, 1951

 
Al tratar de buscar datos biográficos sobre este artista prácticamente olvidado y desconocido para la mayor parte de los santanderinos, pude comprobar que en las redes sólo se podían encontrar unas pocas líneas con muy escasos datos sobre él.  En ninguna de las reseñas se citaba la fecha de nacimiento (sólo el año) ni tampoco la fecha de su fallecimiento.
 
En el cuestionario-biografía que remitió a la Editorial Miramar indicaba que su primera exposición fue una colectiva en 1948, y que tan sólo había participado en dos exposiciones colectivas hasta la fecha. A la pregunta de cuál de sus obras conceptúa la mejor, responde: Ninguna. En el apartado de datos biográficos, el escultor indica: Pocos. Carece de importancia mi vida pasada, como no sea para mí mismo. Primera enseñanza muy deficiente. Desde los catorce años trabajé como delineante en diferentes modalidades despues, hasta 1946 en que fui pensionado para estudiar Escultura en Madrid donde realizo actualmente el último curso en la Escuela Central de San Fernando.
 
 
Ficha con sus datos rellenada por el artista (recto). Fuente Todocolección.


Ficha con sus datos rellenada por el artista (verso) Fuente Todocolección.

 

Una de las más amplias reseñas sobre él es la que se ofrece en el libro de Gabriel Rodríguez Pascual, La escultura en Cantabria. De Daniel Alegre a nuestros días, Fundación Marcelino Botín, 2000, del que voy a entresacar varios párrafos para acompañar estas fotos. 
"El escultor (o, tal vez, no-escultor, como él mismo se define Joaquín Fernández Palazuelos (Santander, 1925), alumno de Daniel Alegre en la Escuela de Artes y Oficios de Santander, colabora con él en los trabajos de algunas obras de gran tamaño, como el Cristo del Cementerio de la Almudena de Madrid y, a su muerte, queda durante un par de años haciendo escultura en su estudio, hasta que la familia decide venderlo. Estudia en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, donde acaba la carrera en un marco tradicional de poco interés. Tras un proceso de análisis interior, vivido en situaciones extremas en Marruecos, marcha a Alemania, en plena posguerra, atraído por la tragedia de un pueblo del que habían brotado filósofos y músicos muy queridos, atraído también por los bosques del romanticismo alemán. En paralelo con esta experiencia vital va alternando la práctica de la expresión plástica en la Sttatliche Akademie der Bildende Künste, en Stuttgart, y, posteriormente en la Hochschule für Gestaltung de Ulm, escuela independiente heredera del espíritu de la Bauhaus. Regresa a España para desarrollar un trabajo intensamente creativo y social durante los años que van de 1954 a 1959, periodo en el que se plantea la divulgación del arte, la creación colectiva, un movimiento popular de incardinación entre el arte, la naturaleza y la vida, concretado en la enseñanza y en la elaboración de múltiples, superado el concepto de autoría. A principios de 1960, es detenido y encarcelado durante cuatro años y medio. Sus obras son destruidas, los moldes deshechos por los que ignoran el significado, siempre sospechoso, de aquellos artilugios innombrables. A la salida del Penal de Burgos su vocación busca otros cauces de expresión..."
"En la actualidad, se conserva una escultura colocada en la segunda playa del Sardinero, una especie de caracol, huevo o símbolo del Tao en tres dimensiones, realizado en piedra de un metro de altura, hecho para que se sienta la necesidad de girar en torno a él, de tocarlo para comprenderlo, de provocar una relación de conocimiento del espacio (una de las pocas esculturas públicas de interés que hay en Santander)".
 

 
Desarrollo. Hacia 1957. Estado actual

 

La escultura actualmente (Enero de 2022) presenta un lamentable estado de abandono y deterioro, con una grieta y adherencias de musgo... huérfana de alguna placa que explique al paseante lo que está viendo, pasa totalmente desapercibida.
 
El escritor e historiador José Ramón Saiz Viadero, explica la difícil peripecia vital de Joaquín Fernández Palazuelos durante la dictadura:

"Puedo añadirte que estudió en Alemania, que a su regreso se afilió al Partido Comunista clandestino, que era escultor de ideas artísticas muy avanzadas, que cayó a finales del año 1959 en las garrras de la policía política y fue torturado, que junto al pintor Miguel Vázquez y otros pasó alrededor de seis años en el penal de Burgos, que a su salida participó en las actividades del Ateneo de Santander junto a su mujer, la directora de teatro Ángeles Alonso, que su hermana se casó con un compañero de cárcel llamado Antonio Bedia, también del P.C., que al salir de la cárcel trabajó como delineante en el estudio del arquitecto Domingo Lastra (padre) y luego el matrimonio marchó a Madrid. Joaquín Palazuelos y Eduardo Rincón fueron los dos miembros del PCE que me visitaron en 1967 para integrarme en el Partido Comunista como militante, militancia que mantuve hasta finales del año 1968, cuando se produjo la gran caída de los comunistas y los obreros cristianos."

Las vicisitudes de Joaquín Fernández Palazuelos y su esposa Ángeles Alonso, las cuenta igualmente José Ramón Saiz Viadero en su artículo publicado en la revista digital La Pajarera Los Van den Eynde y su tiempo.