viernes, 3 de junio de 2016

Real Racing Club de Santander: días de lucha... y un poema.

Sirvan estas fotos y este poema, como un grito de aliento desde su pasado histórico, en la lucha por conseguir el ansiado ascenso. La lucha del Racing estas semanas es la de tantos pequeños clubes, siempre en la zozobra para ascender de categoría (o para no descender) y evitar su desaparición ahogados por las deudas.

En mi colección he encontrado un carnet que perteneció al guardameta racinguista Joaquín Caller, que data de la temporada 1941-42, y dos fotografías de esa época.


Carnet del guardameta del Racing de Santander, Joaquín Caller.


Joaquín Caller durante un partido, Foto Albero y Segovia, Información Gráfica, Madrid, 7 de septiembre de 1941.


Joaquín Caller durante un partido, Fotos Chapestro, Logroño, circa 1941.

Las fotos de este guardameta me recordaron un poema que nació en Santander, y que es uno de los escasos poemas inspirados en el fútbol. En 1928 los Campos de Sport del Sardinero fueron el escenario de la final de la Copa de Fútbol entre el F.C. Barcelona y la Real Sociedad de San Sebastián. En aquella época no existía el desempate a penaltis, por lo que fue necesario jugar tres partidos al acabar los dos primeros con empate a 1. Finalmente se impuso el Barcelona en el tercer partido por 3 goles a 1.
En el primero de esos partidos, jugado el día 20 de mayo, el portero del Barcelona, el húngaro Platko, se convirtió en héroe por su comportamiento. "Cuando la Real estaba achuchando la portería catalana, su delantero centro Cholin, en una posicion envidiable, avanzó hasta la portería. Cuando el gol parecía inevitable, el guardameta Platko realizó una gran estirada y se arrojó sobre el pie del jugador donostiarra conteniendo así el tiro, pero a cambio de recibir en la cabeza el golpe destinado al balón. La patada fue brutal, Platko quedó conmocionado y tuvieron que retirarle del campo para aplicarle 6 puntos de sutura en la herida ensangrentada." Platko volvió al juego con un aparatoso vendaje que perdería en el transcurso del juego.
Uno de los espectadores fue el poeta Rafael Alberti, que estaba escribiendo su libro "Sobre los Ángeles" invitado por José María de Cossío en su casona de Tudanca, y que asistió al partido invitado por su anfitrión. Impresionado, dedicó al guardameta la siguiente oda, aparecida en la primera página del periódico "La Voz de Cantabria" del día 27 de mayo de 1928:

Oda a Platko

 
Ni el mar,
que frente a ti saltaba sin poder defenderte.
Ni la lluvia. Ni el viento, que era el que más rugía.
Ni el mar, ni el viento, Platko,
rubio Platko de sangre,
guardameta en el polvo,
pararrayos.
No nadie, nadie, nadie.
Camisetas azules y blancas, sobre el aire.
Camisetas reales,
contrarias, contra ti, volando y arrastrándote.
Platko, Platko lejano,
rubio Platko tronchado,
tigre ardiente en la yerba de otro país.
¡ Tú, llave, Platko, tú llave rota,
llave áurea caída ante el pórtico áureo !
No nadie, nadie, nadie,
nadie se olvida, Platko.
Volvió su espalda al cielo.
Camisetas azules y granas flamearon,
apagadas sin viento.
El mar, vueltos los ojos,
se tumbó y nada dijo.
Sangrando en los ojales,
sangrando por ti, Platko,
por ti, sangre de Hungría,
sin tu sangre, tu impulso, tu parada, tu salto
temieron las insignias.
No nadie, Platko, nadie,
nadie se olvida.
Fue la vuelta del mar.
Fueron diez rápidas banderas
incendiadas sin freno.
Fue la vuelta del viento.
La vuelta al corazón de la esperanza.
Fue tu vuelta.
Azul heróico y grana,
mando el aire en las venas.
Alas, alas celestes y blancas,
rotas alas, combatidas, sin plumas,
escalaron la yerba.
Y el aire tuvo piernas,
tronco, brazos, cabeza.
¡ Y todo por ti, Platko,
rubio Platko de Hungría !
Y en tu honor, por tu vuelta,
porque volviste el pulso perdido a la pelea,
en el arco contrario al viento abrió una brecha.
Nadie, nadie se olvida.
El cielo, el mar, la lluvia lo recuerdan.
Las insignias.
Las doradas insignias, flores de los ojales,
cerradas, por ti abiertas.
No nadie, nadie, nadie,
nadie se olvida, Platko.
Ni el final: tu salida,
oso rubio de sangre,
desmayada bandera en hombros por el campo.
¡ Oh, Platko, Platko, Platko
tú, tan lejos de Hungría !
¿ Qué mar hubiera sido capaz de no llorarte ?
Nadie, nadie se olvida,
no, nadie, nadie, nadie.


Rafael Alberti.


Franz Platko, foto obtenida en Internet
 


sábado, 30 de abril de 2016

Paseos por el Túnel (el Rastro de Santander). Algunos hallazgos fotográficos.

Para un coleccionista suele ser obligada la visita al Rastro dominical, en el caso de Santander se celebra (todavía) en el Túnel, o si preferimos utilizar el nombre oficial en el Pasaje del Ministro Alfonso Peña, o abreviando Pasaje de Peña. Quien tenga curiosidad sobre la historia de esta vía urbana abierta en 1943 puede leer mi post de 11 de marzo de 2012.
La cuestión es que en una ciudad lluviosa, como es el caso de Santander, resulta un privilegio disponer de un Rastro cubierto para deambular en la mañana de un domingo a la caza de tesoros (pocos) entre la mugre (mucha), pero el coleccionista no es persona con remilgos ni que caiga fácilmente en el desánimo, e insiste domingo tras domingo, y a veces, sólo a veces, consigue volver a casa ufano con una foto antigua, un libro, o un artilugio de dudosa utilidad, todo ello amenizado con algunos ratos de tertulia con otros coleccionistas. Reconozco que es mi caso.
Muestro aquí algunos de estos últimos hallazgos, que para los coleccionistas tienen valor (ojo!, no confundamos valor y precio).
 
Este retrato llamó mi atención hace unas semanas, apoyado en el suelo entre diversos cachivaches. Al tomarlo en mis manos y leer la dedicatoria, me llevé la sorpresa de que el retratado era nada más y nada menos que el Dr. Pío del Río Hortega (1882-1945) eminente investigador que destacó en el campo de la histología, especialmente en el estudio del sistema nervioso, propuesto en dos ocasiones al Premio Nobel de Medicina (1929 y 1934), y que se exilió en Argentina al término de nuestra Guerra Civil. El retrato está dedicado a su alumno el psiquiatra Dr. José María Aldama Truchuelo (1900-1970) que en 1930 fue nombrado Jefe del Servicio de Neuropsiquiatría y Neurocirugía de la Casa de Salud Valdecilla de Santander, y desde 1958 Director del Hospital Psiquiátrico de Cueto (Santander).
 
Retrato del Dr. Pío del Río Hortega, Fot. Padró, Huertas, 70, Madrid. Circa 1929
 
 
Retrato del Dr. Pío del Río Hortega, detalle de la foto anterior
 
 
Retrato del Dr. Pío del Río Hortega, detalle de la dedicatoria
 
También hace algún tiempo, el  11 de Julio de 2012, dediqué un post a la Sociedad de Amigos del Sardinero, que como podemos comprobar por la foto, contaba entre su personal con un "botones". La foto apareció en el rastro, y aquí posa el mozo luciendo un ostentoso uniforme, y una gorra con la que probablemente no pasaba desapercibido.


Botones de la Sociedad de Amigos del Sardinero. Sin indicación de autor. Circa 1910.



Botones de la Sociedad de Amigos del Sardinero. Detalle de la fotografía anterior.
En el capítulo de artefactos de diversa utilidad, hace varias semanas encontré entre los trastos que ofrecía un vendedor una pieza que buscaba hace tiempo: una pequeña guillotina para fotos con borde dentado, de las que se utilizaban en la primera mitad del siglo XX y que daban a las fotos ese acabado característico. Un trasto más para satisfacer mi síndrome de Diógenes. 

Guillotina para fotos con corte dentado


Y ahora, la guillotina en acción. Mi primer experimento subiendo videos a la bitácora.

 
 

Eureka!!!!

domingo, 10 de abril de 2016

Minuteros en acción

Son varias las entradas que he dedicado en esta bitácora a los fotógrafos minuteros, que junto con los fotógrafos de feria conformaron el más humilde peldaño de su profesión en la primera mitad del siglo XX. Los enlaces a ellas son los siguientes:
En la segunda de estas entradas ya publiqué la imagen de un minutero en acción con su bata blanca, en la pérgola de los Jardines de Piquío de El Sardinero, procedente de una tarjeta postal editada por la Editorial Arribas, de Zaragoza, una de las casas editoras de tarjetas postales más dinámicas y activas en los años 40 y 50. Al tratarse de una postal al bromuro tiene una gran calidad de imagen.
 

Detalle ampliado de tarjeta postal de Ediciones Arribas, circa 1950.

 

Tarjeta postal de Ediciones Arribas, circa 1950

 

Hoy, ordenando mi colección de postales, encontré otro minutero (quizás el mismo?) entre la nutrida concurrencia de paseantes por los Jardines de Pereda, en otra tarjeta postal del mismo editor.
 

Tarjeta postal de Ediciones Arribas, circa 1950

 

No resulta difícil comprender porqué hasta ahora no había reparado en él, pues se trata de un plano muy general y está a la sombra parcialmente oculto por una farola, pero ampliando la imagen lo vemos enfrascado en la labor de revelado, también con "uniforme de trabajo". 
 

Detalle ampliado de la anterior tarjeta postal de Ediciones Arribas, circa 1950

 

También aparece a la izquierda de la imagen otro personaje habitual de los Jardines de Pereda, y del Sardinero, el vendedor de barquillos con su almidonado sobrero blanco de cocinero, que todavía yo he conocido en mi niñez, y que pregonaba su mercancía "al rico gofre parisién!!!".
 

Detalle ampliado de la anterior tarjeta postal de Ediciones Arribas, circa 1950

 

Otra imagen, en este caso más antigua, de los años 20, es la de este minutero en la playa de Suances, en una postal realizada por la Fototipia Thomas, de Barcelona, para una edición de M. Herrero, de Torrelavega.
 

Tarjeta postal de Fototipia Thomas, edición de M. Herrero, circa 1920 

 

Estas imágenes de minuteros realizando su trabajo, han sido obtenidas por otros fotógrafos profesionales, reporteros gráficos, leiquistas o fotógrafos de estudio, en muchos casos anónimos, que en algún momento recibieron el encargo de un editor de tarjetas postales para  obtener imágenes de una ciudad y editar series para vender como recuerdo a los veraneantes.
En muy pocos casos las tarjetas postales nos ofrecen el nombre del fotógrafo que obtuvo las imágenes, por ello no quiero dejar pasar la ocasión de mostrar una tarjeta postal de Pamplona en la que los fotógrafos se retrataron a sí mismos.
 
Pamplona. Jardines de la Taconera. Tarjeta postal de Postales Vaquero. Foto Rupérez. Circa 1960



Detalle ampliado de la anterior tarjeta postal de Postales Vaquero, circa 1960

 

Detalle ampliado de la anterior tarjeta postal de Postales Vaquero, circa 1960

 

Hace unos meses tuve ocasión de fotografiar al minutero de Segovia D. Ángel Román Allas, en activo desde 1942, y a sus 87 años, con su característica bata azul, dirigiéndose con la cámara al hombro a su lugar de trabajo habitual, en la calle Real.
 

domingo, 6 de marzo de 2016

Pascual Urtasun. Nuevas aportaciones sobre este fotógrafo santanderino.

Al fotógrafo Pascual Urtasun le dediqué un extenso post el 29/04/2012, que puede consultarse pulsando el enlace. Trabajó unos meses de forma independiente en 1874 en el estudio de la calle Becedo 11, pasando a ser desde el 1 de febrero de 1875 el primer oficial del fotógrafo Leandro Desages, para finalmente sucederle al frente de su estudio. En dicho post, indicaba que:

Hacia 1888, edita y vende en su tienda unos hermosos portfolios de fotografías, bellamente encuadernados en tela con estampaciones doradas, y firmados P. Urtasun en la portada. Cada colección estaba formada por seis albúminas sobre cartón, que se desplegaban en acordeón. En mi colección tengo una con el título "Recuerdo de El Sardinero", y curiosamente, su comprador, posiblemente un visitante inglés, anotó "Santander, 7-11-1889, Spain". Un claro precedente del postalismo que en esos años comenzaba a difundirse en Europa.

Cubiertas de la edición de lujo del Álbum de El Sardinero..

Fotografía montada sobre cartón en la edición de lujo del Álbum de El Sardinero..
  
De estos álbumes tengo referencias de tres, uno dedicado a Santander y los dos que tengo en mi colección dedicados a El Sardinero y Santillana del Mar.

Pues bien, gracias a la información que me ha facilitado el historiador Fernando de Vierna, tesorero del Centro de Estudios Montañeses, en el periódico "El Correo de Cantabria" de 27 de octubre de 1882, se puede leer la siguiente noticia:
Hemos visto que estos días se dedica el fotógrafo Sr. Urtasun a sacar vistas de algunas calles. Excitados por la curiosidad propia de nuestra misión de noticieros, preguntamos el objeto de estos trabajos, y hemos sabido que este señor ha hecho fotografrías de los principales puestos de nuestros muelles, del centro de la ciudad, y de sus afueras, especialmente del Sardinero y la Magdalena, para formar albums y ponerlos a la venta, a cuyo fin traerá de París elegantes cubiertas. Nos parece buena idea, y creemos que el Sr. Urtasun ha de obtener buen resultado en estos trabajos.


El Correo de Cantabria, 27 de octubre de 1882. Recorte facilitado por Fernando de Vierna.
Por tanto, gracias a esta noticia podemos situar con exactitud (cosa poco frecuente) la fecha en que fueron obtenidas las imágenes de estos álbumes, en el mes de octubre de 1882, y también conocer que las lujosas cubiertas de tela editorial estampada en oro fueron encargadas en Paris. La edición es probable que se hiciese en los meses siguientes, es decir a finales de 1882 o principios de 1883, cinco años antes de la fecha que yo aventuraba en su momento. Es decir, que casi siete años después, en noviembre de 1889, fecha en que fue comprado por un viajero inglés el álbum que se muestra arriba, Urtasun seguía vendiendo estos álbumes en su tienda.

También viene al caso comentar que además de estos álbumes de lujosa confección que estaban hechos en formato apaisado de 19 x 13,5 cm. con seis fotografías originales montadas sobre cartulinas en acordeón, también realizó Urtasun una edición económica de menor formato 14,4 x 11,1 cm., también con cubierta de tela estampada en oro, pero con imágenes en fotograbado realizadas por la Fototipia y Tipografía de Octavio Bellmunt, de Gijón. De esta edición conozco los dos que muestro a continuación de Santander y El Sardinero, que reproducen cada uno doce imágenes. En la edición de lujo se ofrecen seis fotos, cinco de las cuales son una selección de las doce de la edición económica, y sólo una no aparece en ésta.

Cubiertas del Álbum de Santander de la edición económica.
Fotograbado de la edición económica

Cubiertas del Álbum del Sardinero de la edición económica.

Fotograbado de la edición económica


No hace mención la noticia de "El Correo de Cantabria" a las fotografías que también publicó de Santillana del Mar, en el mismo lujoso formato que los álbumes de Santander y del Sardinero, aunque es de suponer que su realización fue parte del mismo proyecto y no pudo haber mucha diferencia temporal. Se muestran igualmente imágenes de dicho álbum.

Cubiertas de la edición de lujo del Álbum de Santillana del Mar.
Fotografía montada sobre cartón de la edición de lujo del Álbum de Santillana del Mar.

Por último y a título de curiosidad, mencionaré que algunas de estas fotografías realizadas por Pascual Urtasun en 1882, fueron reutilizadas diecinueve años más tarde, en 1901, por su sucesor Pablo Isidro Duomarco, para incluirlas en sus series de tarjetas postales. Lógicamente seleccionó las que correspondían a lugares que no habían cambiado en esos años, y la mayor parte de las fotografías eran de factura más reciente.

Tarjeta postal de la Colección Duomarco, 1901.

Tarjeta postal de la Colección Duomarco, 1901 (circulada en 1902 a París)

viernes, 12 de febrero de 2016

El incendio de Santander, 15 de febrero de 1941, 75 aniversario.

Este año se conmemora el 75 aniversario del incendio de Santander. Sobre este desastre que devastó el centro urbano y modificó radicalmente la imagen fotográfica de la ciudad, existe gran cantidad de material gráfico, pues por sus dimensiones y consecuencias fue objeto de gran atención por prensa local, nacional e incluso internacional, además de por fotógrafos locales (profesionales y amateurs). También hay documentos filmados que van saliendo a la luz, en unos casos procedentes de noticiarios de la época, y en otros de aficionados que conscientes de la magnitud de lo que estaba sucediendo consideraron necesario dejar un testimonio grabado.
Sobre toda la iconografía de la catástrofe diversos medios e instituciones han programado actos, exposiciones y publicaciones coincidiendo con la efeméride, y desde esta bitácora me sumo a la conmemoración ofreciendo dos variantes de la imagen icónica por antonomasia de la catástrofe, obtenida por Samot, y que fue distribuida fuera de España a través de agencias internacionales de prensa. En su momento publiqué una fotografía de archivo procedente de un periódico americano ... y ahora publico la misma imagen procedente del archivo de otro periódico de los Estados Unidos con sello de tinta de la agencia Credit Line (ACME), con su texto en inglés, y fechada el 6 de marzo de 1941, y una segunda variante sin los soldados que aparecen en la primera, de la agencia alemana Weltbild, fechada el 26 de febrero de 1941. Curiosamente, en ninguna de las dos se hace mención al fotógrafo que obtuvo la imagen..
Cuál fue primero? Como mera hipótesis parece que hay menos fuego en la que no tiene a los soldados, por lo que es posible que la obtuviese en primer lugar y después pensase el fotógrafo que cobraría más fuerza y dramatismo con las figuras de los soldados recortándose sobre las llamas, pero se admiten opiniones.



Foto de Agencia Credit Line (ACME). No se indica fotógrafo, pero es de Samot

 


Reverso de la fotografía anterior.


Foto de la Agencia Weltbild. No se indica fotógrafo, pero es de Samot

Reverso de la fotografía anterior
 
Sello de tinta de la Agencia Alemana Weltbild con fecha de 26/02/1941.


Sorprende que el incendio de Santander tuviese alguna repercusión mediática en la prensa estadounidense y alemana en unos momentos en que el mundo se hallaba sumido en la Segunda Guerra Mundial. En el mes de febrero de 1941 las fuerzas del Eje controlaban la totalidad de la Europa continental, y en aquellos momentos Inglaterra luchaba sola contra Alemania. La Unión Soviética no entraría en guerra hasta junio, y los Estados Unidos en diciembre de ese año. El 15 de febrero, día en que se declaró el incendio, el estado mayor de la Werhmacht  ponía a Erwin Rommel al mando del cuerpo expedicionario que había desembarcado en África para ayudar a los italianos que estaban siendo derrotados por los ingleses.
 
Sobre el incendio de Santander se pueden consultar mis anteriores post de:
- El incendio de Santander. La visita de Franco a la ciudad, de 23/febrero/2013
- El incendio de Santander. Fotografías en revistas gráficas y prensa nacional, de 16/febrero/2013
- El incendio de Santander, 15 de febrero de 1941 (II), de 19/febrero/2012
- El incendio de Santander, 15 de febrero de 1941 (I), de 12/febrero/2012

También son muy interesantes las fotografías sobre el incendio que muestra la web del comercio  fundado por los hermanos Tomás y Alejandro Quintana, que después de tres generaciones y tras ser destruido en el incendio sigue abierto en la calle San Francisco de Santander. Están visibles en el siguiente enlace: SAMOT.

martes, 19 de enero de 2016

Historia de dos fuentes de Santander.

En ocasiones la fotografía puede servir de testigo mudo de algunos cambios que se producen en los elementos decorativos del paisaje urbano, e incluso del paso de un elemento ornamental desde un entorno privado a otro público.


Fotografía anómina, Circa 1890.

Hace tiempo tengo esta foto en mi colección. Se trata de un grupo de señoras reunidas en un jardín privado, junto a una fuente. Posiblemente la imagen no le diga mucho a la mayor parte de quienes la miren, aunque la mayor parte de los santanderinos de más de cincuenta años han tenido ocasión de verla en su ubicación original. Durante casi 100 años, desde su construcción en la década de 1880, hasta principios de los años 80 del siglo XX, la conocimos presidiendo el jardín que había en la parte trasera de la casa que hace esquina en las calles Rubio y Florida, casa que fue de la familia Barreda. (Ver Fernando Barreda y Ferrer de la Vega y Luis Barreda y Ferrer de la Vega). El cerramiento que yo conocí, no era de tableros de madera, como en la foto, sino que consistía en una herrumbrosa reja (la actual) que permitía al paseante ver este jardín ornamental, bastante descuidado en sus últimos tiempos. La foto siguiente es del patio trasero de la casa donde estaba el jardín con la fuente, y que hasta hace poco servía de terraza a una chocolatería.







En 1982 la familia Barreda tomó la decisión de donar la fuente a la Biblioteca Menéndez Pelayo por la vinculación que siempre hubo entre la familia Barreda y los Menéndez Pelayo, siendo instalada en el denominado "Jardín de la Hispanidad", frente a la casa de Don Marcelino y junto a la puerta trasera de la Biblioteca. La bibliotecaria Rosa Fernández Lera me proporcionó la historia de esta fuente, manuscrita a petición suya por el marmolista Manuel Sanemeterio que durante muchos años tuvo su taller frente a la Biblioteca, y que por su interés transcribo a continuación:

"La fuente del jardín de la casa de Barreda en la calle de Rubio.
Toda la versión que tengo de esta obra de mármol, es debida a la descripción que de ella hizo mi padre en no pocas ocasiones refiriéndose principalmente a reflejar la personalidad del artífice que la construyó: Antonio Pepuy, francés que llegó a Santander como tantos otros por el mucho trabajo que en aquellos años había que realizar con el mármol en tanto edificio que se estaba construyendo. Eran muy buenos artistas los franceses y en Santander dejaron la impronta de su arte en chimeneas, portales con frisos de variados colores; panteones que aún pueden verse en Ciriego (nuevo cementerio) trasladados de San Fernando (antiguo cementerio), etc.
Antonio Pepuy, refería mi padre, era hombre ingenioso para el trabajo y hacía cosas de verdadero primor y capricho. Un ejemplo era la cadena de su reloj hecha en mármol negro de Bélgica. También la argolla que cerraba su faja era del mismo material.
Este señor tenía el taller de marmolería en los bajos de las casas de la Alameda Primera entre Florida e Isabel la Católica, unos dedicados a taller y otros a almacenes de materiales y otros de trabajos terminados como eran las chimeneas, verdaderos prodigios de arte en variados estilos.
Ciñéndonos a la fuente que motiva estos recuerdos, mi padre a los nueve años entró a trabajar de aprendiz con Pepuy. Su trabajo era tener limpias las numerosas chimeneas que armadas, constituían la exposición.
Fuera por encargo de los Barreda, fuera por su capricho e iniciativa, es el caso que ahí está la fuente que nos ocupa ¿Cómo se realizó? Esto es lo más curioso que relativo al arte de la marmolería de aquel tiempo se puede imaginar.
Decía el aprendiz que su maestro necesitaba tornear tantas pilastras como forman el conjunto y a tal efecto improvisó un torno con los recursos de su inventiva. La fuerza motriz era una noria movida por un pequeño asno. No sé cómo sería la tal noria, solo decía de ella el señor Fonso, mi padre, que cuando creció el burro ya no andaba la noria, y por ende el torno. Aquello sería improvisado, como tantas otras adaptaciones que el francés se inventaba. Pero lo cierto es que el hombre torneó las pilastras y las argollas que sueltas rodeaban el gollete o remate superior donde va fija la cesta de alambre en que gira suspendida por el chorro de agua la pelota que flota como remate. El aprendiz pulimentó en aquel torno las pilastras mientras que el maestro vaciaba y tallaba las bandejas y el gran recipiente que soportado por cuatro garras de grifo talladas en piedra forman la base del conjunto.
Esta fuente, por su belleza y por ser representante de una época virtualmente manual en el noble oficio del mármol y de la piedra, bien merece el honor de ser mejor tratada de lo que hasta ahora ha sido en el olvidado rincón de la calle de Rubio en que se encuentra, no lejos de un noble edificio de la misma calle dedicado al Arte y a la Ciencia.
Santander 26 de abril 1982."

En uno de los laterales del recipiente, hay una cartela en altorelieve labrada con las iniciales entrelazadas CB, Celestino Barreda, padre de los escritores antes citados.





La segunda fuente de la que voy a hablar hoy, más modesta, nunca ha cambiado de ubicación, pero sí de función. En ella hemos jugado y nos hemos salpicado varias generaciones de niños santanderinos cuando nos han llevado a pasear por los jardines de Piquío, y es la que muestro a continuación. Las dos primeras fotos proceden de sendos álbumes familiares. La primera está sacada en los años 40, y podemos ver la fuente en funcionamiento.

Fotografía anónima de álbum familiar. Circa 1940.


La segunda foto es de los años 60, cuando ya se habían plantado los setos que hoy casi la ocultan, aunque quizás en su estado actual es mejor ocultarla (por pudor) ya que en algún momento, cuando dejó de funcionar, en vez de arreglarla se tomó la decisión de utilizarla como simple jardinera. 

Fotografía anónima de álbum familiar. Circa 1965, pero todavía con agua.

Fuente de Piquío en su estado actual (2013), como simple maceta.


miércoles, 6 de enero de 2016

Los leiquistas y fotógrafos de posguerra en Santander (actualización 5)

Son varios los post que he dedicado a los leiquistas, fotógrafos que ejercían su labor en la calle, fuera del estudio, cubriendo diversos eventos sociales, y que en muchos casos simultaneaban esta forma de ganarse el pan con un modesto estudio, el reporterismo a pequeña escala, o la realización de reportajes de encargo (bodas, bautizos y comuniones, y otros eventos sociales diversos).

Hoy han llegado los Reyes, y la relación de los leiquistas con los Reyes Magos se podría encuadrar dentro de los eventos sociales diversos, porque en aquellos tiempos en los que no había smartphones, y no eran muchos los ciudadanos con cámara de fotos, siempre había un fotógrafo (leiquista) junto a SS.MM. para inmortalizar el momento.

Foto Martínez, circa 1960

Sello de tinta en el reverso de la foto anterior

Mis hallazgos en rastros y mercadillos aportan de vez en cuando alguna nueva entrada al censo de leiquistas santanderinos que  publiqué en mi primer post sobre este tema de fecha 8/01/2012, y que periódicamente voy actualizando, pero ya son pocas las incorporaciones, por lo que deduzco que es bastante completo. También voy mostrando algunas fotografías realizadas por estos profesionales, que por algún motivo aportan información o se apartan de lo habitual.
 
Hoy traigo también aquí una fotografía realizada por "Serrot" (Torres, al revés) de una madre con su hijo,  que tiene la particularidad de estar fechada el 7 de julio de 1947, y el detalle curioso es que en la pared había un cartel de propaganda del Referéndum de la Ley de Sucesión de 1947, que se había celebrado el día anterior. Podemos leer una parte de la consigna que debía ser algo así como "Votar sí en el referéndum es el deber de un buen español". La fotografía está positivada en papel "Belfo", en formato Tarjeta Postal. 
 
Foto Cine "Serrot", Santander, 7 Jul 1947
 
Reverso de la fotografía anterior.
Por último dos fotografías de una misma pareja, la primera con un sello de tinta al dorso de "Fotografía Zamorano", mi última incorporación al censo, y a continuación la misma pareja trabajando detrás del mostrador de una tienda de ultramarinos, con sello de tinta al dorso de "Foto Carlos Ortega".
 
Fotografía Zamorano. Circa 1955 
  
Foto Carlos Ortega. Circa 1955
 
 A continuación incluyo los enlaces a los post que he ido publicando sobre los lequistas:
-  Los leiquistas, y los fotógrafos de posguerra en Santander, de 8/01/2012, fue mi primer post sobre el tema y en él mantengo actualizado el listado de lequistas. Las última actualización es de hoy mismo
 
Continuará...